Las familias denuncian agresiones desde octubre y el Principado anuncia más recursos para afrontar una situación que sigue bajo supervisión

La Consejería de Educación del Principado de Asturias ha reconocido las dificultades surgidas durante la adaptación de un alumno con necesidades especiales escolarizado en el CEIP Río Piles de Gijón, centro que desde hace meses vive una situación de tensión denunciada por varias familias debido a distintos episodios de conflictividad registrados en un aula de cuarto de Primaria.
La directora general de Inclusión Educativa, María Dolores Bueno, aseguró este lunes que la Administración autonómica lleva trabajando en este caso desde el inicio del curso escolar y defendió que el centro educativo está actuando conforme a los protocolos establecidos para abordar una situación que calificó de compleja.
«Estamos con ello desde el principio del curso», afirmó Bueno, quien recordó que la madre del menor mantuvo una reunión con el Servicio de Inspección Educativa a comienzos del mes de octubre. La responsable autonómica explicó que el alumno había cambiado de centro antes de incorporarse al Río Piles y que el proceso de adaptación «no fue fácil».
Según detalló, el niño procedía de un colegio de menor tamaño y su llegada a un centro con características diferentes exigió un periodo de adaptación complicado. «Venía de un centro más pequeñito y al llegar a un colegio así requiere una adaptación», señaló.
Las declaraciones de la directora general llegan pocos días después de que un grupo de familias del colegio decidiera no llevar a sus hijos a clase el pasado viernes como medida de protesta. Además, convocaron una concentración a las puertas del centro para reclamar soluciones ante una situación que, según denuncian, se prolonga desde el inicio del curso 2025-2026.
En un comunicado difundido el pasado viernes, los padres aseguraban que desde septiembre se han producido agresiones verbales y físicas dirigidas tanto a compañeros como a docentes. Según su relato, el primer incidente grave tuvo lugar en octubre durante el recreo posterior al comedor, cuando el menor habría protagonizado agresiones a varios alumnos y un enfrentamiento con profesores que requirió la intervención policial.
Las familias sostienen que trasladaron su preocupación a la Consejería de Educación mediante un escrito registrado en noviembre. Aunque aseguran que durante algunos meses la situación pareció estabilizarse, afirman que los incidentes volvieron a repetirse a partir de febrero. También hacen referencia a bajas médicas de docentes que han pasado por el aula y a diversos episodios ocurridos durante el segundo y tercer trimestre.
Entre los hechos señalados figura una actuación desarrollada el pasado 24 de abril en la biblioteca del centro, que tuvo que ser evacuada siguiendo los protocolos de seguridad, según explican los padres. Asimismo, mencionan una nueva intervención policial el 28 de mayo tras otro incidente que consideran especialmente grave.
Ante estas denuncias, Bueno explicó que la inspectora de referencia acudió al centro el pasado viernes para revisar las actuaciones desarrolladas hasta el momento. Como resultado de esa evaluación, Educación ha decidido reforzar los apoyos en el aula, incrementando la dedicación del profesorado especialista para prestar una atención más individualizada al alumno.
La directora general subrayó que el informe elaborado por la Inspección Educativa concluye que el colegio «está actuando como tiene que hacer», tratando de gestionar una situación especialmente compleja. Asimismo, insistió en que existe consenso respecto al derecho del menor a permanecer escolarizado.
Por su parte, la dirección del CEIP Río Piles ya había trasladado a las familias que el aula cuenta de forma permanente con dos docentes y que se ha incrementado, en la medida de lo posible, la participación de la profesora de Pedagogía Terapéutica, considerada una figura de referencia para el grupo. El centro también recordó que el caso está siendo supervisado por la Inspección Educativa y por otros servicios implicados.
Bueno añadió que aproximadamente una cuarta parte del alumnado presenta informes de Necesidades Específicas de Apoyo Educativo, una categoría que no siempre implica necesidades educativas especiales. En este sentido, señaló que algunos estudiantes pueden presentar conductas «disruptivas» que dificultan la dinámica habitual de las aulas. «Estamos en ello», reiteró.
Estar en ello no es suficiente cuando hay muchos niños, incluido del que se habla en la noticia, que llevan meses pasándolo muy mal cuando se supone que el centro educativo tiene que ser un lugar seguro para ellos. Niños con partes de lesiones o en tratamiento psicológico por esta situación. Pueden haberse seguido muchos protocolos, pero el resultado es el que es y esos protocolos en este caso no funcionan. Si este niño necesita un especialista en toda su jornada, tendrán que poner a ese especialista a su disposición, porque la inclusión en estos casos no funciona sin inversión.