La Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (AVISPA) recurre a Delegación del Gobierno y a la Policía Nacional por presuntas irregularidades en los servicios de vigilancia en diversas obras de Gijón, incluida la anterior
La entidad alerta de que algunos de dichos servicios podrían estar siendo prestados sin contrato y por personal carente de las habilitaciones necesarias; por su parte, fuentes del sector afirman que se están dando chantajes a constructores

Fue uno de los escándalos más surrealistas, comentados, criticados y, a la postres, de resolución más rocambolesca de cuantos dominaron la actualidad gijonesa a comienzos de año. Mediado febrero se descubría la existencia en Nuevo Gijón de cierta parcela en fase de edificación de cuyo vallado pendía un cartel que advertía «Obra vigilada por gitanos». Fue el detonante de una oleada de críticas por racismo que el propio autor del letrero, Diego Barrul, directivo de la empresa de control de accesos Gitano Barrul, trató de atajar afirmando que todo se había debido a un error de impresión. Podría haber sido el fin de la historia… Pero no. Según ha trascendido hoy, la Asociación de Vigilantes de Seguridad Privada de Asturias (AVISPA) ha presentado sendas denuncias ante la Delegación del Gobierno central y la Unidad Territorial de Seguridad Privada de la Policía Nacional por supuestas irregularidades en los servicios de vigilancia de varias obras y promociones inmobiliarias en curso en el municipio; entre ellas, la antes mencionada. La base de semejante acción está en la presunta prestación de tales servicios por personas sin la capacitación adecuada e, incluso, por trabajadores sin contrato para ello.
Según recoge el comunicado remitido por AVISPA, los lugares en los que han sido detectadas tales conductas se ubican en los barrios de Nuevo Gijón y el sur de Jove, y siempre en terrenos en proceso de edificación. Allí, afirman, ciertas funciones de vigilancia y seguridad podrían estar siendo prestadas por personal adscrito a servicios auxiliares -carentes de la necesaria habilitación para ello- o, directamente, por individuos ajenos al sector. En cualquiera de ambos supuesto, se trataría de «actuaciones que podrían exceder las funciones legalmente permitidas para dicho personal». Y no solo eso; en el escrito, los responsables de AVISPA señalan la existencia de «posibles acuerdos económicos irregulares, sin contratos firmados entre las partes», en un marco de opacidad que, advierten, podría rebasar el mero intrusismo profesional, o alcanzar la consideración de delito. En consecuencia, el colectivo de vigilantes solicita que se admita a trámite su denuncia, y pide a la citada Unidad Territorial de Seguridad Privada de la Policía Nacional que «practique las actuaciones de inspección e investigación que se consideren oportunas», adoptando las medidas precisas «en caso de apreciarse infracciones administrativas o indicios de ilícito penal».
Al margen de lo recogido por AVISPA en el documento de la denuncia, el problema podría tener un carácter más serio de lo que parece; especialmente, en lo referente al ejemplo localizado en Jove. Fuentes del sector consultadas por este diario mencionan la existencia de un presunto caso de chantaje a empresarios de la construcción, a los que determinados colectivos autodenominados especialistas en seguridad estarían exigiéndoles pagos mensuales cada vez más cuantiosos a cambio de ‘protección’ frente a robos. En ese sentido, los testimonios recabados por miGijón han indicado el ejemplo de cierta firma que, durante meses, sufrió sustracciones de material por valor de unos 60.000 euros, «suficiente para costear a tres vigilantes profesionales durante las veinticuatro horas del día». Poco después, el titular de dicha empresa habría recibido una oferta de ‘vigilancia’ frente a robos, totalmente irregular, a cambio de 150 euros mensuales, montante que ya ha ascendido hasta 1.000, y que, «al verse entre la espada y la pared», tuvo que abonar. «Es un modus operandi típico: a medida que las obras progresan, en la zona se acumula material más valioso, por lo que piden más dinero a cambio de evitar robos o destrozos», detallan las mismas fuentes, a las que sí ha sorprendido «la cantidad sustraída; nunca antes habíamos visto algo así en Asturias».