La escritora explica en Canal Prestosu cómo nació Marcelino, una obra donde la poesía, los silencios y los recuerdos marcan el ritmo de la narración
La escritora y poeta Bibiana Collado ha aprovechado su paso por la Feria del Libro de Gijón (FeLix) para acercar a los lectores las claves de Marcelino, una novela que se ha convertido en una de las propuestas literarias más destacadas del año. La autora valenciana, que este fin de semana participa en varias sesiones de firmas en la ciudad, reflexionó sobre la construcción de su obra durante una entrevista concedida al programa Canal Prestosu, de la Fundación Caja Rural de Asturias.
En la conversación, Collado explicó que uno de los principales objetivos de la novela era situar en el centro del relato a una figura poco habitual en la literatura contemporánea: un hombre mayor, profundamente ligado al mundo rural. “Las personas mayores no suelen estar en el centro de las historias”, señaló la escritora, que defendió el interés de adentrarse en “los pensamientos más ocultos” de un personaje como Marcelino para explorar un imaginario colectivo que rara vez ocupa el protagonismo narrativo.
A través de ese personaje, la autora construye también un retrato de las mujeres que han marcado su vida. Aunque la historia está contada desde la mirada de Marcelino, son ellas quienes impulsan buena parte de su evolución personal. “No solo no les teme a las mujeres fuertes, sino que se siente atraído por esa fortaleza y ese temperamento”, afirmó Collado. Esas figuras femeninas, explicó, son las que le ayudan a ampliar sus límites y a crecer como persona, convirtiéndose en elementos esenciales de la narración.
La huella de la poesía, género en el que Collado ha desarrollado buena parte de su trayectoria literaria, está muy presente en la novela. Durante la entrevista, la autora rechazó separar forma y contenido, una discusión clásica de la teoría literaria. A su juicio, ambos elementos forman una unidad inseparable y la disposición de las palabras, los silencios o la estructura del texto participan activamente en la construcción del significado.
Esa concepción se refleja en la arquitectura de Marcelino. La obra está planteada como una cuenta atrás cuyos capítulos avanzan desde el número 50 hasta el desenlace. Además, los fragmentos se vuelven progresivamente más breves y fragmentarios. Según explicó la escritora, este recurso busca reproducir el funcionamiento de la memoria humana, que no organiza los recuerdos de manera lineal, sino mediante superposiciones, vacíos y reconstrucciones parciales. De este modo, la propia estructura narrativa acompaña al lector en el proceso de exploración de la mente del protagonista.
Profesora de Lengua y Literatura en Secundaria, Collado también aprovechó la entrevista para reivindicar la lectura de autores fundamentales de la tradición literaria en español. Entre los nombres que destacó figuran San Juan de la Cruz, Sor Juana Inés de la Cruz, Carolina Coronado, Federico García Lorca, Ernestina de Champourcín, Josefina de la Torre, Concha Méndez y Miguel Hernández, referentes que, en su opinión, deberían formar parte de la educación sentimental de cualquier lector.
Precisamente sobre la presencia de las mujeres en los programas educativos, la escritora reconoció que se han producido avances en los últimos años, aunque consideró que siguen siendo insuficientes. A su juicio, muchas autoras continúan apareciendo en los manuales de forma secundaria o agrupadas en categorías genéricas, sin recibir el reconocimiento individual que merecen. “Vamos dando pasos, pero no hemos llegado ni a la mitad del camino de todo lo que hay que hacer”, concluyó.
Con Marcelino, Bibiana Collado no solo recupera la voz de quienes suelen quedar fuera del foco literario, sino que invita a reflexionar sobre la memoria, la identidad y el peso de las relaciones humanas, temas universales que han encontrado una cálida acogida entre los lectores que estos días se acercan a la FeLix.