Casi 4.000 corredoras han conformado la ‘marea rosa’ de este año, que marchó entre Viesques y Las Mestas para visibilizar el compromiso social en la lucha contra el cáncer de mama; la atleta internacional Alba García fue la encargada de dar la salida
A estas alturas, pocos argumentos válidos podrían esgrimirse para poner en duda la íntima relación que existe entre salud y deporte. Un nexo que va mucho más allá de los beneficios físicos que entraña la práctica deportiva… Y que alcanza, incluso, la utilidad de lo atlético para concienciar sobre la necesidad de que todos contribuyamos a la lucha contra determinadas dolencias. El cáncer de mama metastásico es un ejemplo de ello… Y ayer, Gijón repitió como escenario de la Carrera de la Mujer Central Lechera Asturiana, concebida hace ya veintidós ediciones como altavoz de la cruzada contra dicha enfermedad, y que, un año más, exhibió su músculo y su poder de convocatoria. Alrededor de 4.000 participantes, mayoritariamente mujeres, recorrieron la distancia entre Viesques, punto de partida, y Las Mestas, donde se instaló la línea de meta. Y si bien la mayoría de ellas antepusieron la participación a la victoria, la cita sí tuvo una clara vencedora: Irene Rivero, parte del top five de atletas gijonesas, cuyos 19,55 minutos la pusieron por delante de Dolores Marco, número dos del podio con 20,10, y de Jessica López, quien, con 20,21 minutos, finalizó en tercera posición.
Fue otra ‘grande’ de las pistas, la internacional Alba García, la encargada de dar la salida a esa ‘marea rosa’ que se derramó por las calles de la ciudad. No obstante, si hubo un nombre que ayer sobresalió por encima de los demás, ese fue el de Cristina Mitre. La periodista y divulgadora, conocida por ser la fundadora del espacio de belleza y salud digital ‘El Podcast de Cristina Mitre’, y habitual de ediciones pasadas de la Carrera de la Mujer, recibió un multitudinario y caluroso reconocimiento, en un momento de su vida en el que aún se está recuperando de las secuelas del trasplante de médula al que se sometió recientemente. Por su parte, la aportación económica, en forma de cheque, fue a parar a Corazones Solidarios Asturias, asociación sin ánimo de lucro que acomete el llamado ‘Proyecto Micky: almohada del corazón’, consistente en la confección de cojines terapéuticos con forma y peso adecuados para paliar las molestias derivadas de la operación de cáncer de mama. En fin, una doble vertiente solidaria en torno a la cual, en Las Mestas, orbitó un amplio abanico de actividades complementarias, desde propuestas deportivas y culturales, hasta iniciativas para los más pequeños.



