Con la previsión de que miles de personas se sumen al festejo de ‘la noche más corta del año’, el Ayuntamiento ha trazado una serie de limitaciones en la realización de hogueras; deberán concentrarse en Poniente, con tamaños y separaciones adecuadas

Ya está aquí… Ha llegado… ¡Por fin es San Juan, esa fecha mágica que, para una mayoría abrumadora, simboliza el inicio del verano! No importa que, en términos científicos y oficiales, el cambio de estación se produjese en la madrugada del domingo. Será hoy, durante ‘la noche más corta del año’, cuando millones de personas en todo el país se congreguen alrededor de las miles de hogueras que arderán para hermanarse en torno al fuego, bailar, alejar los malos augurios y, con suerte, atraer la buena fortuna. También ocurrirá en Gijón, desde luego… Aunque con ciertas limitaciones, ojo. El Ayuntamiento ha decretado una serie de restricciones en aras de garantizar la seguridad durante la multitudinaria fiesta, que volverá a tener la playa de Poniente como su escenario principal. Además, las brigadas de trabajos de la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente Urbano (EMULSA) ya liman los detalles del dispositivo especial que, en la madrugada de mañana, despejará el arenal de todos los desechos que, previsiblemente, allí se concentrarán.
De entrada, hay un matiz geográfico que debe tenerse muy en cuenta: Poniente será el único lugar autorizado para encender hogueras particulares, sin que se haya autorizado ninguna otra localización dentro del término municipal. A partir de ahí, en torno a la oficial pondrá prenderse la tradicional constelación de fogatas, aunque sin que sus dimensiones superen los 50 centímetros de ancho, largo y alto, y sin que la separación entre ellas sea inferior a seis metros. Además, únicamente podrán alimentarse con madera simple, siempre y cuando esté libre de clavos, tornillos u otros objetos análogos; eso significa que la quema de basura orgánica, espumas, colchones, plásticos o cualquier otro material distinto quedará terminantemente prohibida. Del mismo modo, no se podrán utilizar acelerantes como alcohol, disolventes u otros combustibles para facilitar el encendidos de las hogueras, y sobra precisar que arrojar a las llamas artefactos pirotécnicos estará igualmente restringido. Con las fogatas activas, no se permitirá ni saltar sobre ellas, ni retirar objetos de las llamas, y deberá haber, al menos, un adulto presente hasta que se complete su apagado. Por último, se recomienda no caminar descalzo por la arena, vigilar a los menores en todo momento, y que los vecinos cierren despejen balcones y terrazas, y cierren las ventanas.
Es de sobra sabido que la de San Juan es una celebración que acostumbra a dilatarse hasta largas horas, y todo apunta a que, pese a las prohibiciones impuestas este año, esa tónica se repetirá. No obstante, hay una hora que debe tenerse bien presente: las seis de la mañana. Será entonces cuando los equipos de EMULSA entren en juego y se desplieguen en Poniente, movilizando a un contingente inicial de dieciocho profesionales que, en función del volumen de asistentes y de la cantidad de desperdicios generada, podría reforzarse con incorporaciones extraordinarias. Del mismo modo, la empresa municipal colocará más contenedores de los habituales en los accesos a la playa, e insta al público a que haga uso de ellos, evitando, en la medida de lo posible, dejar residuos en la arena. Y si hay algo que preocupa en ese aspecto, es el posible abandono de envases de vidrio, peligrosos para quienes, a partir del miércoles, transiten por Poniente, especialmente si lo hacen descalzos. De ahí que tanto EMULSA en particular, como el Consistorio en general, hagan un llamamiento al «civismo» y al «respeto a la fiesta y al conjunto de la ciudadanía». Todo ello, en aras de que «Gijón recupere con rapidez su estado habitual», misión para la cual «la colaboración ciudadana resulta esencial».