Fueron vecinos del barrio los que alertaron a la Policía Local, después de llamar al piso en el que se estaba produciendo el acto y no obtener respuesta; la alcaldesa, Carmen Moriyón, ha reconocido lo «ejemplar y decisivo» de su papel para salvar la vida de la víctima, cuyo agresor fue detenido

¿Cómo se debe actuar ante lo que, a priori, puede parecer un caso de violencia de género? Esperen… No respondan todavía. Antes, intenten desterrar toda emoción, en la medida de lo posible, y hacer que el sentido común se imponga. Si lo hacen, es probable que, más pronto que tarde, tres conceptos acudan a sus mentes: verificar, alertar a las autoridades y, por extensión, no mirar hacia otro lado. Y todo eso fue lo que, en la mañana del martes, cumplieron a rajatabla los habitantes de cierto edificio ubicado en el barrio gijonés de La Calzada. Tras escuchar una fuerte discusión y los gritos de auxilio de una mujer que, en apariencia, estaba siendo agredida, los vecinos alcanzaron la vivienda y llamaron a la puerta reiteradamente; el no obtener respuesta les convenció de la gravedad de lo que fuera que estaba sucediendo, por lo que alertaron de inmediato a las autoridades. Un comportamiento, a juicio del Ayuntamiento, digno de sentar cátedra, y que ha sido aplaudido hoy miércoles por la propia alcaldesa, Carmen Moriyón.
Según fuentes municipales, el suceso se produjo alrededor de las ocho de la mañana. Como se ha dicho, varios habitantes del bloque, preocupados por el estruendo de la disputa, llamaron a la puerta de la vivienda en varias ocasiones, sin resultado. Para cuando las patrullas de la Policía Local llegaron, los gritos de la supuesta víctima seguían escuchándose, así que los agentes echaron la puerta abajo, irrumpieron en el piso y, efectivamente, se toparon con la mujer, tendida en la cama, y con un hombre joven que la estaba aferrando por el cuello. Una vez inmovilizado y detenido, el sujeto fue enviado al Centro de Salud de La Calzada y, desde allí, al Hospital de Cabueñes; tiene 25 años, y responde a las iniciales J. M. S. En cuanto a la víctima, recibió las atenciones médicas pertinentes en el Centro de Salud de El Llano, siempre escoltada por un agente del servicio de Violencia y Control de Protección (VICOP); acto seguido, acudió a dependencias policiales para tramitar la denuncia.
La rápida y eficaz reacción de los habitantes del inmueble a desatado una oleada de aprobaciones y parabienes, incluidos, como se ha dicho, los de la regidora. En un comunicado remitido a los medios, Moriyón ha afirmado que «la participación de estos vecinos fue ejemplar y decisiva para salvar la vida de la mujer», y ha animado a no cerrar los ojos ante la violencia machista, recordando que «la implicación de todos y todas es crucial para acabar con estas agresiones»; tampoco han faltado los elogios para los uniformados adscritos al servicio VICOP. De todos modos, y en previsión de que se den nuevos casos, se recuerda al conjunto de la población que, ante la más mínima sospecha de agresión, es imperativo alertar a las autoridades cuanto antes, tanto policiales como sanitarias, y, sin omitir el deber de todo ciudadano a prestar auxilio, procurar no intervenir físicamente, a fin de evitar poner en riesgo a la víctima, o a uno mismo.