Instituciones y activistas unen fuerzas para sacar adelante la esperada ley LGTBI autonómica

El Orgullín del Norte calienta motores en Gijón con un mensaje claro: la lucha por los derechos LGTBI continúa. El izado de la bandera celebrado este viernes en la ciudad reunió a representantes institucionales y activistas en un acto marcado por las reivindicaciones ante el retraso de la futura ley autonómica LGTBI y por la preocupación ante el avance de discursos que cuestionan los derechos conquistados en las últimas décadas.
El consejero de Ordenación del Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, fue uno de los protagonistas del acto. Acompañado por la viceconsejera de Derechos Ciudadanos, Beatriz González Prieto, y la directora general de Participación Ciudadana, Transparencia y LGTBI, Nuria Rodríguez, reivindicó el carácter históricamente combativo de Asturias y vinculó la defensa de los derechos LGTBI a la tradición de lucha social de la comunidad autónoma.
Durante su intervención, Zapico definió Asturias como una tierra solidaria, de acogida y de conquistas sociales y laborales. También recordó el papel histórico de la región en la resistencia frente al fascismo y defendió que ese espíritu debe mantenerse vivo en un momento en el que, a su juicio, todavía existen amenazas para los derechos y libertades del colectivo.
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la futura ley LGTBI del Principado. El consejero lamentó que Asturias continúe siendo una de las pocas comunidades autónomas que aún no cuenta con una normativa específica para proteger y garantizar los derechos de las personas LGTBI, una situación que calificó como una «anomalía histórica».
Pese a ello, se mostró optimista respecto al futuro inmediato de la tramitación parlamentaria. Según aseguró, si se mantiene la presión desde los colectivos sociales, las instituciones y el propio Gobierno autonómico, la norma podría convertirse en realidad durante los próximos meses.
«Si seguimos empujando, los que estáis en la calle, quien está en las instituciones y quienes estamos en el Gobierno, es posible que a lo largo del otoño la ley sea ya una realidad», afirmó.
Zapico también aprovechó el acto para cargar contra Vox, formación a la que acusó de intentar frenar la tramitación de la ley en la Junta General del Principado de Asturias. El consejero celebró que esta semana se hayan producido dos victorias parlamentarias que permiten mantener vivo el proyecto legislativo.
Según explicó, el primer intento de bloqueo se produjo cuando Vox logró inicialmente impedir que la propuesta llegase al pleno ordinario. Sin embargo, posteriormente se convocó una sesión extraordinaria en la que sí pudo debatirse la iniciativa. La segunda victoria llegó cuando todos los grupos parlamentarios, salvo Vox, rechazaron sacar la ley del procedimiento legislativo.
Para el consejero, ambos episodios demuestran que la norma sigue avanzando y que su aprobación es ya una cuestión de tiempo. «La ley avanza, la ley va a llegar y la ley va a ser pronto una realidad», aseguró ante los asistentes.
La vertiente reivindicativa del Orgullín del Norte también estuvo muy presente en las palabras de Yosune Álvarez, representante de XEGA, una de las entidades impulsoras del evento. Álvarez explicó que el cartel de esta edición pone el foco en el riesgo de retrocesos en materia de derechos y en la necesidad de que el colectivo permanezca movilizado.
Según señaló, el objetivo es lanzar un mensaje preventivo ante los desafíos que puedan surgir en el futuro. «Tenemos que ponernos las pilas como colectivo», afirmó, destacando que la reivindicación puede realizarse también desde espacios festivos y culturales.
En ese sentido, recordó que el Orgullín del Norte busca combinar celebración y activismo, defendiendo un modelo de ocio comprometido con la igualdad y la diversidad. «Nos van a encontrar haciendo resistencia», resumió.
La organización también presentó al padrino de esta edición, Pablo Dávila, bailarín de Rodrigo Cuevas y coreógrafo de sus dos últimas giras. Desde XEGA destacaron su visibilidad dentro del colectivo y su capacidad para reivindicar la diversidad sexual a través del arte y la cultura.
Con el izado de la bandera como acto simbólico de apertura, el Orgullín del Norte inicia así una nueva edición en Gijón combinando celebración, reivindicación y presión política para lograr que Asturias cuente, por fin, con una ley LGTBI propia.