La ingeniera agrícola de Taramundi, muy querida en el sector agrario asturiano, fallece a los 44 años tras una larga enfermedad

El sector agrario asturiano y numerosas entidades vinculadas al mundo rural lloran la pérdida de Lorena Cotarelo Rodríguez, secretaria de la Fundación Gijón Rural y una profesional muy querida tanto por sus compañeros como por las personas con las que trabajó a lo largo de su trayectoria. Natural de Taramundi y de 44 años, Cotarelo falleció tras una larga enfermedad contra la que llevaba luchando durante los últimos años y que la mantenía alejada de su actividad profesional desde octubre de 2024.
Ingeniera agrícola de formación, desarrolló durante años su labor como profesional libre, vinculada a un sector que siempre consideró una vocación más que una profesión. Su conocimiento técnico, su capacidad de trabajo y su cercanía la convirtieron en una figura muy apreciada entre agricultores, ganaderos y profesionales del medio rural asturiano.
Su vida profesional dio un giro en 2015, cuando se incorporó a la entonces Caja Rural de Gijón para reforzar el departamento agrario encargado de la gestión de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC). Lo que inicialmente iba a ser una contratación temporal acabó convirtiéndose en una relación laboral estable gracias a su dedicación y a la confianza que generó dentro de la entidad.
Quienes compartieron trabajo con ella destacan que encontró en aquella etapa una nueva forma de desarrollar su vocación de servicio. Su implicación con el mundo rural y su deseo de ayudar a los demás hicieron que terminara enamorándose de la labor que desempeñaba dentro de la institución. Más allá de su preparación técnica, quienes la conocieron recuerdan especialmente su trato humano, su capacidad para escuchar y su permanente disposición a colaborar con cualquiera que necesitara ayuda.
En 2022, con el nombramiento de Antonio “Toño” Migoya como director, Lorena Cotarelo asumió la Secretaría de la Fundación Caja Rural de Gijón, actualmente denominada Fundación Gijón Rural. Desde ese puesto desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de proyectos y actividades impulsados por la entidad, siempre con el objetivo de apoyar al medio rural, promover iniciativas sociales y fortalecer el tejido económico y humano del territorio.
Su entorno profesional coincide en describirla como una gran trabajadora, cercana, cariñosa y profundamente comprometida con todo aquello que emprendía. “Gran profesional y mejor persona” es una de las expresiones que más se repite entre quienes compartieron con ella años de trabajo y amistad.
A pesar de las dificultades derivadas de la enfermedad, Lorena mantuvo el contacto con la actividad de la fundación durante el tiempo que le fue posible. Su última aparición pública tuvo lugar en marzo de 2025, durante la entrega del Premio Gijón Ciudad Abierta que concede la Cadena SER de Gijón, un acto en el que volvió a demostrar el cariño y la implicación que siempre puso en cada proyecto.
Su fallecimiento ha causado una profunda conmoción entre compañeros, amigos y representantes del sector agrario asturiano. Con ella desaparece una profesional respetada y una persona que hizo de la generosidad, el compromiso y la cercanía una forma de entender tanto su trabajo como su vida.
Se fue una gran persona, con una sonrisa maravillosa. Siempre atendiéndonos con cariño e implicación. Una gran pérdida para Caja Gijón. DEP