Apadrina un Edificio denuncia que un inmueble protegido de El Llano ha quedado prácticamente irreconocible tras la construcción de tres plantas sobre la estructura original
La asociación Apadrina un Edificio ha vuelto a poner el foco sobre la conservación del patrimonio arquitectónico de Gijón al denunciar lo que considera una actuación poco respetuosa con un inmueble protegido situado en el número 25 de la calle Argandona, en el barrio de El Llano.
La entidad ha difundido una imagen correspondiente al Catálogo Urbanístico del Municipio de Gijón/Xixón, donde el edificio figura como elemento protegido bajo la referencia ED-495-A y con Nivel 3 de Protección Ambiental. Según recoge la ficha municipal, se trata de un inmueble catalogado dentro del patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Sin embargo, desde la asociación consideran que la realidad actual del edificio dista mucho de la imagen y los valores que justificaron su inclusión en el catálogo. A través de sus redes sociales, Apadrina un Edificio ha expresado su sorpresa ante el resultado de una intervención que permitió la construcción de varias plantas adicionales sobre la estructura original.
«De primeras parece un edificio de cinco plantas sin más», señalan desde el colectivo. No obstante, explican que una observación más detenida permite apreciar que las tres plantas superiores corresponden a una edificación posterior levantada sobre el inmueble original, descrito por la asociación como un edificio racionalista con influencias tradicionales propio de la década de 1950.
La crítica de Apadrina un Edificio no se dirige únicamente a la transformación física del inmueble, sino también al modelo de protección patrimonial que, a su juicio, permite este tipo de actuaciones. «Quizá tengamos que abrir el melón si, así, con esta forma de entender el patrimonio arquitectónico, se logra preservar, mantener o respetar. No lo parece», lamentan.
La reflexión planteada por la asociación reabre el debate sobre los criterios de conservación aplicados a numerosos edificios catalogados de la ciudad. En muchos casos, la protección ambiental permite conservar determinados elementos de la fachada o aspectos volumétricos del inmueble, al tiempo que admite intervenciones de mayor envergadura que pueden alterar de forma significativa su imagen original.
Apadrina un Edificio pone el acento en la pérdida progresiva de elementos arquitectónicos de valor histórico en Gijón y reclamando una mayor sensibilidad hacia el patrimonio urbano. El colectivo defiende que la catalogación debe servir no solo para evitar la desaparición física de los inmuebles, sino también para preservar los rasgos que les otorgan interés histórico, arquitectónico y cultural.
El caso de Argandona 25 se suma así a otras controversias surgidas en torno a edificios protegidos de la ciudad, donde asociaciones y expertos han cuestionado si determinadas intervenciones respetan realmente el espíritu de la protección patrimonial.
La publicación ha generado además comentarios entre vecinos y aficionados a la arquitectura, algunos de los cuales coinciden en que resulta difícil identificar a simple vista el edificio original debido al volumen añadido en la parte superior.
Con esta nueva denuncia, Apadrina un Edificio plantea una pregunta que trasciende este caso concreto: si un inmueble protegido puede transformarse hasta el punto de resultar prácticamente irreconocible, ¿se está conservando realmente el patrimonio o simplemente una parte testimonial de él? Una cuestión que vuelve a situar en el centro del debate el futuro de la arquitectura histórica gijonesa.