El martes equipos de EMULSA retiraron unas tres toneladas de desechos, y baldearon y acondicionaron el lugar, después de que la Policía Local desalojase a los ocupantes; la pasada noche varias personas volvieron a instalarse y a pernoctar allí
Será difícil que el foso bajo la avenida de Carlos Marx pierda su condición de refugio de circunstancia antes de que se ejecute la demolición del viaducto… Al fin y al cabo, el lugar reúne las condiciones idónea para servir de alojamiento improvisado a quienes no tienen hogar: llano, resguardado, cercano al Albergue Covadonga, con espacio en abundancia, fácil de vigilar… Tal vez por eso no transcurrieron ni veinticuatro horas entre su último desalojo, realizado para limpiar el espacio, y la recuperación de ese papel ya enquistado. Este martes cuadrillas de la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente (EMULSA) efectuaron una puesta a punto del foso, retirando varias toneladas de desechos, incluidos veinte colchones, y baldeando los restos de deposiciones que se hallaban en las cercanías… Solo para que, en la noche de ayer, varias personas volviesen a instalarse; aún continúan allí.
Según han confirmado fuentes de EMULSA, los trabajos realizados en la zona permitieron extraer la friolera de 3.000 kilos de basura, el grueso de la cual se concentraba en la parte inferior de la rampa, cerca del portón que da acceso al colector del río Cutis. Fue, como siempre en estos acosos, una operación coordinada con la Policía Local y con el área de Servicios Sociales, un trabajo armónico imprescindible para garantizar el correcto desalojo de los ocupantes, y el cuidado de sus pertenencias particulares; estas últimas pudieron ser retiradas en dependencias policiales. Las intervenciones de esta clase parecen estar intensificándose de un tiempo a esta parte, probablemente en previsión de que la mencionada demolición llegue a materializarse. Desde ese momento, quienes han hallado un refugio bajo Carlos Marx deberán buscar una nueva ubicación para resguardarse.


