Inspección Educativa deberá seleccionar a un docente de cada colegio o instituto para asumir el cargo durante este curso después de que el concurso de méritos quedara desierto; ANPE viene denunciando las causas de un «problema estructural» que afecta a otros 38 centros de toda Asturias

El concurso de méritos entre el personal funcionario de carrera docente para la selección de las personas que ejercerán la dirección de los centros educativos públicos y equipos de orientación de Asturias se cerró oficialmente el 30 de junio con 45 de las 93 plazas vacantes sin cubrir, bien por ausencia de candidatos, principalmente, bien porque los proyectos presentados no superaran la evaluación. Supone el 48,39 % del total e Inspección Educativa deberá realizar nombramientos extraordinarios para que un docente de cada uno de estos centros educativos asuma el cargo durante este curso.
En Gijón son siete los centros en esta situación: el Xove, el Evaristo Valle, El Llano y Las Mestas, así comolos institutos El Piles, Emilio Alarcos y Rosario Acuña. Mientras, otros cinco que tenían vacante ya cuentan oficialmente con nuevos directores o directoras para los cuatro próximos años. Son Patricia Pérez Sendín, en el Pinzalez; Xandru Armesto, en el Jacinto Benavente; Seila Inés Labra, en el Alejandro Casona; Carmen María González Sanz, en el Martínez Blanco; y María del Pilar Barrera, en el IES La Laboral.
El sindicato ANPE viene denunciando esta situación, que se repite en otros 38 colegios e institutos de la comunidad, «un problema estructural que afecta directamente al funcionamiento del sistema educativo público en Asturias». Considera que «la creciente carga burocrática, la elevada responsabilidad y la falta de reconocimiento, tanto administrativo como económico, para quienes asumen estas funciones», provocan la falta de interés de los profesionales de acceder al cargo.
Así, reclama a la Consejería de Educación una reducción de la carga burocrática y de las horas lectivas asociadas al cargo, incentivos económicos acordes con la responsabilidad que conlleva la dirección, una mayor dotación de recursos y apoyo administrativo, así como un reconocimiento «real y efectivo» de la función directiva como una pieza clave para la mejora del sistema educativo.