Aficionados tomaron las calles antes, durante y después del partido que corona a la selección española como campeona del Mundo; el duelo ante Argentina se decidió en la prórroga y el cielo asturiano se llenó de fuegos artificiales

104 partidos y 39 días después, el Mundial más largo de la historia, con 48 selecciones, llegó a su fin ayer en New Jersey con un encuentro que se recordará por ser una de las finales más desniveladas de la historia. España impuso su dominio con balón ante la Argentina de Leo Messi y en la prórroga, contra 10 por un exceso de Enzo Fernández en el añadido, bordó su segunda estrella en la camiseta gracias a un tanto de Ferran Torres. Corría el minuto 106 y supuso la entrada en acción del astro argentino, que esta vez no pudo obrar el milagro.
La locura se desató con el tanto del valenciano, un buen golpeo a servicio de cabeza de Williams tras un centro de Porro al segundo palo, y el cielo se llenó de pólvora. Algunos fuegos artificiales y petardos fueron lanzados en diferentes puntos de Asturias, lo que se intensificó tras el pitido final, momento en el que los aficionados, que durante el día se dejaron ver con sus camisetas, tomaron las calles. Gijón, en el entorno de la plaza del Marqués, fue uno de esos sitios en los que la pirotecnia hizo presencia.
La fiesta se alargó hasta bien entrada la madrugada, pero ya había comenzado horas antes del comienzo del partido. Muchos aficionados tomaron las terrazas en un domingo caluroso y se desplazaron a los puntos donde se habían dispuesto pantallas gigantes para ver la final. En el caso de Gijón, el recinto de Gijón Life, en el Parque Inglés (Hermanos Castro), se quedó pequeño para acoger a todas las personas que acudieron al lugar. Divertia cifró en 11.000 los asistentes y las puertas se cerraron media hora antes del pitido inicial. La alternativa fueron los bares de la zona, como los del entorno de El Molinón, lugar de encuentro habitual para ver los choques de España.
En Oviedo, la plaza de la Catedral fue donde se congregó la afición de la selección española. Cánticos, banderas y gritos de alegría con la expulsión de Enzo Fernández que se intensificaron con el gol. Después, momentos de tensión y éxtasis final. Mismo guion que en Avilés, en El Parche, donde, eso sí, hubo unos instantes de incertidumbre al quedar la pantalla en negro durante unos segundos justo antes del comienzo del partido. Este momento sirvió de excusa a una minoría para proferir insultos contra la alcaldesa, Mariví Monteserín.
Pola de Laviana, Piedras Blancas, Langreo, Mieres, Ribadesella, Villaviciosa, Cangas de Onís, Arriondas, El Entrego…, también tuvieron sus pantallas de grandes dimensiones para ver la final. Una noche que quedará para el recuerdo de todos los aficionados de ‘La Furia’. O de ‘La Roja’, como bautizó a este combinado, a semejanza de Chile, Luis Aragonés, el seleccionador que abrió en la Eurocopa de Austria y Suiza de 2008 este ciclo de éxitos al que le da ahora continuidad Luis de la Fuente con un asturiano a su lado, el exportero del Sporting Juanjo.


