La medida afecta a la alta dirección y a trabajadores con contrato individual, todos ajenos al convenio; los críticos denuncian que «se plantea destruir empleos sin explicar antes cómo se estructurará la fábrica, ni su papel en el futuro de la compañía»

Prometía ser una solución de compromiso; una decisión tomada para calmar las agitadas aguas del malestar laboral, y mejorar la situación general al menor coste posible. Sin embargo, ha acabado siendo el detonante de una nueva explosión reivindicativa en el seno del tejido industrial asturiano. En una decisión dada a conocer a última hora de la tarde de ayer, directivos de la planta de Asturiana de Zinc, SAU (AZSA), en San Juan de Nieva firmaban con representantes del Sindicato Independiente de Trabajadores de AZSA (SITAZ), de la Unión Sindical Obrera (USO) y de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) un expediente de regulación de empleo (ERE) por el que treinta empleados, todos ellos miembros de la alta dirección, o trabajadores con contrato individual ajenos al convenio, se irán voluntariamente a la calle. Un apoyo masivo, sí… Aunque no completo. Porque tanto la sección sindical de Comisiones Obreras (CCOO) en el Comité de Empresa, como su Federación de Industria, se han posicionado en contra de una medida que consideran fuera de lugar sin una definición previa del futuro de la compañía; tal es rechazo suscitado, que la organización en cuestión «se reserva el ejercicio de las acciones legales que pudieran corresponder» para tratar de revertirla.
Según fuentes internas de la propia AZSA, fue el 17 de julio cuando, tras largas semanas de negociación entre las partes, se alcanzó el punto de acuerdo suscrito ayer, dando por terminado el periodo de adhesión voluntaria al ERE. Para entonces, una treintena de profesionales -incluido el director de la factoría-, todos fuera del convenio, habían dado el paso al frente, accediendo a perder sus empleos a cambio de condiciones ventajosas. Para los directivos de la empresa, llegar a semejante extremo estaba justificado plenamente justificado, toda vez que resultaba imprescindible dentro del proceso de reestructuración de alcance limitado que se estaba ejecutando, y cuyo objeto no era otro que «minimizar su impacto en el empleo». Precisamente por ello quedaron fuera del ERE todas aquellas áreas de AZSA centradas en tareas productivas, al igual que la mano de obra directa, fundamental para la supervivencia de la factoría de San Juan de Nieva. Con esa máxima sobre el tapete, los portavoces de la compañía se la trasladaron a los a los representantes de los trabajadores, que dieron su visto bueno mayoritaria, pero no unánimemente. Aun así, desde AZSA se ha reconocido el talante negociados de la parte sindical, que ha posibilitado alcanzar este punto de entendimiento. Por el momento, la fecha de entrada en vigor del ERE no ha trascendido.
¿Un hecho interno aislado o un estruendo con ecos en el futuro de AZSA?
¿Qué ha ocurrido, pues, con CCOO para que se haya desmarcado de la aprobación del resto de fuerzas en el Comité de Empresa? Sencillamente, que ni su sección sindical, ni su Federación de Industria entienden que la multinacional haya recurrido a un arreglo tan draconiano como despedir a parte de su personal sin, antes, haber aclarado cómo quedará reorganizada la planta castrillonense, ni qué futuro le espera dentro de los planes estratégicos de la compañía. «La causa organizativa alegada por la dirección es discutible desde un punto de vista técnico, y no resuelve las dudas de fondo que hemos planteado durante la negociación; en concreto, seguimos sin conocer cuál será el modelo organizativo futuro de la planta, ni su organigrama, ni su composición«, detallaban ayer portavoces de CCOO. Dicho de otro modo, más simple y directo, «se plantea destrucción de empleo sin explicar antes cómo va a quedar estructurada la fábrica, ni qué papel va a desempeñar el centro de San Juan de Nieva en el futuro de la compañía». Y precisamente esas carencias son las que hacen temer al sindicato crítico que el ERE no sea un hecho aislado, sino una operación cuyos efectos puedan afectar en el futuro cercano tanto a la negociación del convenio, como a la capacidad de la factoría para sostener empleo, funciones y peso industrial dentro de AZSA.