La Gran Gala Internacional del Ballet vuelve a reunir a primeras figuras de Europa y confirma el creciente interés del público asturiano por esta disciplina

Gijón volverá a convertirse este viernes en un punto de encuentro para la élite del ballet europeo. El Teatro Jovellanos acogerá, a partir de las 20.30 horas, la octava edición de la Gran Gala Internacional del Ballet, un espectáculo impulsado y dirigido por el bailarín gijonés Álvaro Rodríguez Piñera, solista del Ballet de la Ópera Nacional de Burdeos, que reunirá sobre el escenario a intérpretes procedentes de algunas de las compañías más prestigiosas del continente.
La cita coincide con el décimo aniversario de un proyecto que nació con un objetivo muy concreto: acercar a Asturias un nivel artístico que, según explica su impulsor, era muy difícil contemplar de forma habitual en la programación cultural de la región. Aunque esta será la octava edición, la primera gala se celebró en 2016 y desde entonces el formato ha ido creciendo tanto en prestigio como en respuesta del público.
Rodríguez Piñera reconoce que regresar cada verano a su ciudad tiene un significado especial, pero aún más cuando lo hace para presentar un espectáculo que él mismo impulsó hace una década. Su intención siempre fue aprovechar la experiencia adquirida en grandes compañías europeas para ofrecer en Asturias una muestra de la calidad y diversidad del ballet internacional sin necesidad de trasladar una compañía completa, algo que resulta mucho más complejo desde el punto de vista económico y logístico.
El éxito de la iniciativa se refleja también en la venta de entradas. Las localidades disponibles para la función son ya muy escasas y las tres últimas ediciones lograron completar el aforo del Jovellanos, una evolución que, a juicio del director artístico, demuestra que el interés por el ballet ha crecido notablemente en Gijón y en el conjunto de Asturias.
Para Rodríguez Piñera, el formato de gala permite además descubrir la enorme riqueza del repertorio. Durante cerca de dos horas el público podrá disfrutar de extractos de diferentes obras y estilos, una propuesta pensada para acercar el ballet tanto a los aficionados habituales como a quienes se aproximan por primera vez a esta disciplina. «Es una forma de mostrar toda la paleta que existe dentro del mundo del ballet», resume el bailarín, convencido de que esa variedad ayuda a romper prejuicios y a despertar nuevas vocaciones entre los espectadores.
El artista también aprovecha para reivindicar una mayor presencia del ballet dentro de la oferta cultural española. Considera que, aunque existen numerosas escuelas de formación, los profesionales siguen encontrando muy pocas oportunidades laborales en el país, lo que obliga a muchos bailarines a desarrollar su carrera en el extranjero. En su opinión, consolidar un público estable resulta imprescindible para que algún día puedan existir más compañías y proyectos profesionales en España.
El cartel de esta edición reúne a nombres destacados de la danza internacional. Junto al propio Rodríguez Piñera actuará Natalia de Froberville, étoile del Ballet de la Ópera Nacional del Capitole de Toulouse. También participarán Linda Giubelli y Marco Agostino, del Ballet del Teatro alla Scala de Milán; Camille Bon y Rubens Simons, de la Ópera Nacional de París; así como Martina Pasinotti y Alessandro Casà, procedentes del Ballet del Teatro Massimo de Palermo.
Todos ellos forman parte de algunas de las instituciones históricas más importantes del ballet europeo y desarrollan carreras consolidadas como primeros bailarines o solistas, con temporadas que superan habitualmente el centenar de representaciones anuales.
En cuanto al programa artístico, la primera parte estará dedicada al gran repertorio clásico y romántico, con algunas de las piezas más emblemáticas de la historia del ballet. La segunda mitad ofrecerá una mirada más contemporánea, con predominio del lenguaje neoclásico y dos estrenos absolutos firmados por Fabio López y Rubens Simons.
Rodríguez Piñera explica que siempre intenta reservar espacio para la creación actual, convencido de que el ballet no solo debe conservar los grandes clásicos, sino también impulsar nuevas propuestas y dar visibilidad a los coreógrafos contemporáneos. Con un reparto internacional, un repertorio que recorre más de dos siglos de historia de la danza y un teatro prácticamente lleno, la Gran Gala Internacional del Ballet vuelve a confirmar su consolidación como una de las grandes citas culturales del verano gijonés.