La Consejería publica una guía en la que se detallan los riesgos que entraña dicho arácnido, especialmente si se manipula inadecuadamente; también incluye recomendaciones para evitar su picadura en salidas al campo, o al tratar con animales

Más que sorprendente, resulta irritante que un ser tan minúsculo que apenas alcanza ocho milímetros de longitud en vacío -aunque puede expandirse hasta los dos centímetros, una vez se ha alimentado- tenga la capacidad de arruinar de raíz unas vacaciones… O, incluso, de condicionar la vida entera. La garrapata puede hacerlo. Vaya si puede… Bastan conque hinque en la piel de una persona la compleja estructura oral que hace las veces de boca, y comience a succionar la sangre de su víctima, para que el riesgo de transmisión de enfermedades se dispare. Y no hablemos ya de lo que puede pasar si esa misma persona, presa del temor o del desconocimiento, opta por intentar arrancarla incorrectamente, mutilándola y dejando una parte del ‘bicho’ inserta en el cuerpo… No es agradable, pueden estar seguros; de hecho, es abiertamente peligroso. Por eso, y puesto que el verano es una época perfecta para que estos arácnidos den algún que otro susto, la Consejería de Salud del Principado ha publicado una completa guía que detalla tanto los riesgos aparejados a la garrapata y a su inadecuada manipulación, como medidas de prevención y cuidado. Una medida ligada a la aplicación ‘Garrapata Alert‘.
El sentido común es la seña de identidad de todas y cada una de las recomendaciones vertidas en la guía, que comienzan por la muy elemental de, antes de realizar actividades al aire libre, consultar en la zona hay presencia de tales animales. En ese sentido, conviene recordar que las garrapatas resultan casi invisibles en áreas cubiertas de pasto o matorrales; las mismas por las que, en la medida de lo posible, es mejor no caminar, ni en las que tumbarse suena como lo más inteligente. Sea como sea, y como el descarte absoluto no existe, es más que sugerible usar ropa clara, que cubra totalmente brazos y piernas, combinándola con calzado y calcetines altos y, muy importante, que cubran las perneras del pantalón. También se anima a aplicar en cuerpo, ropa y equipo alguno de los repelentes homologados disponibles en el mercado, y a revisar todo lo anterior una vez finalice la actividad campestre; esa precaución se hace extensible a las mascotas que acompañen a los humanos. Por último, se insta a lavar la ropa con agua caliente, y a introducirla en la secadora a alta temperatura durante diez minutos para eliminar cualquier ejemplar. Ni qué decir tiene que una ducha a conciencia es crucial.
De acuerdo, lo anterior está perfecto, pero… ¿Qué sucede si, pese a todo, uno de tales ‘bichos’ hace de las suyas, y pica? Ante todo, y sin que admita la menor discusión, mantener la calma y no actuar por impulso. Fundamental. Con esa base bien establecida, en el documento Salud indica que una rápida extracción -preferiblemente, en las primeras veinticuatro horas- reduce notablemente el riesgo de contagio de enfermedades. La gran pregunta es… ¿Cómo retirar una garrapata sin que se parta en dos? Para conseguirlo, se deben emplear pinzas de punta fina y roma; una vez provista de ellas, la persona debe sujetar firmemente al parásito por la cabeza y la boca, realizando una tracción perpendicular y constante hacia arriba, hasta desprenderlo por completo. A continuación, se debe limpiar la herida con agua y jabón, o con cualquier solución antiséptica, pero nunca con alcohol, aceites o gasolina, tres leyendas urbanas muy extendidas, aunque de pésimo resultado. Ah, y otra cosa: jamás hay que emplear calor, ni mucho menos aplastar, pinchar o cortar al arácnido; háganlo, y la garrapata vomitará el contenido de su aparato digestivo dentro de la herida. Ya pueden imaginar el resultado…
Ha quedado claro que la premura es un factor esencial al combatir contra estos arácnidos, por lo que se recomienda revisar a conciencia zonas como el cuero cabelludo, las orejas, la parte posterior del cuello, las axilas y el ombligo, las ingles y la parte posterior de las rodillas. En caso de haber logrado quitar exitosamente la garrapata, Salud aconseja fotografiar el ácaro en modo macro, y conservarlo en un frasco o en una bolsa hermética; de ese modo, en caro de que aparezca alguna forma de sintomatología, será más sencillo determinar qué clase de animal fue el responsable, y actuar con mayor precisión. Ligado a lo anterior, si transcurridos unos días tras la picadura se presentan manifestaciones clínicas como fiebre o malestar general, la víctima ha de acudir de inmediato a un centro sanitario. Y un apunte final: es conveniente extremar el cuidado a la hora de revisar y tocar a otros animales, ya sea la propia mascota o no; si se les hallan ejemplares de este arácnido aferrados al cuerpo, se deben seguir las indicaciones anteriores o, mucho mejor, ponerse en contacto cuanto antes con un profesional veterinario.