Las redes hierven con las quejas de vecinos que aseguran haber escuchado los conciertos del parque de los Hermanos Castro desde distintos barrios de la ciudad

El intenso fin de semana musical vivido en el Parque Hermanos Castro ha dejado un balance muy distinto dentro y fuera del recinto. Mientras miles de personas llenaban el espacio junto al estadio de El Molinón para disfrutar de los festivales I Love Reggaeton y Love the 90s, las redes sociales se convertían, casi al mismo tiempo, en un escaparate del malestar de numerosos vecinos, que denunciaron el elevado volumen de la música, las vibraciones en sus viviendas y las dificultades para descansar hasta bien entrada la madrugada.
Las críticas comenzaron en la noche del viernes, coincidiendo con la primera edición en Asturias de I Love Reggaeton, un festival que reunió a artistas como Alexis & Fido, Ángel & Khriz, Wolfine, Dasoul, Fuego, Danny Romero o Lorna y cuyo horario se prolongó hasta aproximadamente las dos de la madrugada. Un día después, con la celebración de Love the 90s, el debate volvió a repetirse, esta vez con un cartel encabezado por nombres como Haddaway, Alexia, Rebeca o Fernandisco.
Aunque ambos eventos congregaron a miles de asistentes y fueron celebrados por buena parte del público, numerosos vecinos utilizaron las redes sociales para expresar su malestar por unas molestias que, aseguran, se dejaron sentir mucho más allá del entorno del recinto.
Una de las quejas más extensas relataba cómo el ruido afectó al interior de la vivienda. «El nivel de decibelios era insoportable. Tanto el evento de reggaetón como el de anoche fueron muy molestos», escribía una vecina, que añadía que «estábamos cenando y nos retumbaban los vasos de agua y los platos en la cocina, y lo de las ventanas era de asustar». En ese mismo comentario explicaba que había llamado a la Policía Local durante ambos conciertos y aseguraba que los agentes le habían indicado que «había llamado muchísima gente por este tema». También anunciaba su intención de presentar una reclamación a través de la sede electrónica del Ayuntamiento para pedir una revisión de este tipo de eventos.
Las críticas no procedían únicamente de quienes viven junto al Parque Hermanos Castro. También aparecieron comentarios de residentes de otros barrios que aseguraban haber escuchado con claridad la música pese a la distancia.
«Si desde El Llano se oye como si estuviera en el concierto, no me quiero imaginar los que viven cerca», escribía un usuario, que lamentaba además que la música continuase «hasta más de la 1.30 de la madrugada». Otro vecino resumía su experiencia con una frase similar: «No hace falta poner el sonido más alto, se escucha perfectamente dentro de casa con las ventanas dobles cerradas y tapones en los oídos».
Las vibraciones fueron otra de las cuestiones más repetidas durante el fin de semana. «Una vergüenza lo que vivimos al lado del Molinón, retumbando hasta las ventanas. Y hasta las dos de la mañana», señalaba otro comentario, mientras otra persona aseguraba que en la avenida de Castilla «no podía ni hablar por teléfono» debido al volumen del sonido y se preguntaba: «¿Es necesario aturullar a medio Gijón con ese tsunami de decibelios?».
Entre los mensajes también aparecieron críticas relacionadas con la frecuencia de los grandes eventos en esta zona de la ciudad. «Entre Metrópoli y Gijón Life llevamos medio verano», escribía un usuario, mientras otro resumía su malestar afirmando que «esto es un parque temático». En la misma línea, algunos vecinos denunciaban que las molestias no se limitan únicamente al ruido, sino también a la ocupación del espacio público, la acumulación de basura o las dificultades para aparcar durante este tipo de celebraciones.
«Fue peor ayer con el reguetón… no se puede dormir porque están de fiesta como si no hubiese gente en las casas», señalaba otro comentario, que además hacía referencia a otros eventos estivales celebrados en el entorno de El Molinón y defendía que el barrio soporta una intensa actividad durante buena parte del verano.
Incluso hubo quien llamó la atención sobre el posible impacto ambiental de este tipo de espectáculos. «¿Alguien tiene en cuenta la salud de los pájaros que viven al lado?», preguntaba un vecino, convencido de que el nivel sonoro alcanzado durante los conciertos resultaba excesivo.
Las publicaciones también incluían mensajes muy críticos dirigidos a las administraciones públicas. En uno de ellos podía leerse: «De vergüenza. ¿Hasta cuándo vais a dejar de respetar? Lleváis dos días haciendo imposibles las noches en prácticamente todos los barrios de Gijón».
Un éxito dentro del recinto
Sin embargo, el ambiente en el interior del Parque Hermanos Castro fue muy diferente. Miles de personas disfrutaron durante ambas jornadas de dos festivales que llenaron prácticamente el recinto y consolidaron este espacio como uno de los principales escenarios musicales del verano gijonés.
Los comentarios positivos también tuvieron presencia en las redes sociales. «Un festival genial», escribía una asistente tras I Love Reggaeton, destacando especialmente las actuaciones de Alexis & Fido y The Jumper Brothers. Otro espectador calificaba el evento simplemente como «una pasada».
En el caso de Love the 90s, el público respondió de forma masiva, con largas colas de acceso incluso una vez comenzados los conciertos y un ambiente festivo protagonizado por varias generaciones que acudieron para revivir los grandes éxitos de finales del siglo pasado.
Un debate que vuelve cada verano
La controversia reabre un debate habitual en Gijón durante los meses estivales: cómo compatibilizar una programación cultural de gran formato con el derecho al descanso de los vecinos.
El Parque Hermanos Castro se ha consolidado como uno de los principales recintos al aire libre para la celebración de grandes conciertos y festivales, atrayendo cada verano a miles de personas y generando un importante impacto económico y turístico para la ciudad. Sin embargo, el incremento de este tipo de eventos también viene acompañado, año tras año, de quejas vecinales relacionadas con el ruido, el tráfico, el aparcamiento o la limpieza.
Por el momento, ni el Ayuntamiento de Gijón ni Divertia se han pronunciado públicamente sobre las críticas surgidas este fin de semana en las redes sociales. Mientras tanto, algunos vecinos ya han anunciado que trasladarán sus reclamaciones por los cauces oficiales con la esperanza de que, en futuras ediciones, puedan compatibilizarse mejor los grandes eventos musicales con el descanso de quienes viven en el entorno del recinto.
Los responsables municipales son unos sinvergüenzas y se debería ir judicialmente contra ellos. Son los responsables directos y están perjudicando gravemente la salud de los vecinos. Eso se puede atacar judicialmente. Ya tuvieron que quitar del entorno a la Semana Negra por orden judicial. Lo que está pasando se llama prevaricación, entre otras muchas cosas ..
Es una vez al año… Quejarnos por quejar… Luego que va ser la feria de muestras que quita aparcamientos?. Cuanto amargado…
Las casas están a 1 km de eso y que vuelva allí la semana negra con los ricos quejones
Qué han dejado como reseñable, en casi 12 años, para la ciudad..Algo terminado de los muchos proyectos anunciados?.