La posición de Jesús Martínez Salvador durante toda la legislatura centra ahora el debate político tras los ceses en la empresa pública

La salida de Oliver Suárez de la presidencia de Divertia y la del gerente Fernando Losada pretendían ser el punto final de una crisis política. Sin embargo, apenas unos días después, el foco ya no apunta únicamente al expresidente de la empresa municipal. La atención se ha desplazado hacia quien ha recuperado el mando de la sociedad: Jesús Martínez Salvador.
No porque exista, hasta la fecha, ninguna resolución administrativa o judicial que le atribuya responsabilidad alguna en las irregularidades procedimentales reconocidas por Oliver Suárez, sino porque su posición institucional durante toda la legislatura convierte su papel en un elemento inevitable del debate político. Era el concejal responsable de Divertia.
La explicación ofrecida por el Ayuntamiento fue clara desde el primer momento. Según el Gobierno municipal, el problema se limitaba a dos contratos de los conciertos de Alejandro Sanz y Lola Índigo que no fueron elevados al Consejo de Administración pese a superar el límite económico de las competencias del presidente de Divertia. Oliver Suárez asumió públicamente ese error administrativo y abandonó el cargo.
Pero el relevo abrió nuevas preguntas.
El responsable político de Festejos
Mientras Oliver Suárez presidía Divertia, Jesús Martínez Salvador ocupaba la Concejalía de Festejos, el área municipal directamente relacionada con la actividad principal de la empresa pública.
Desde esa concejalía se articula la política municipal en materia de grandes eventos, programación festiva y conciertos, competencias que posteriormente ejecuta Divertia como instrumento del Ayuntamiento.
Ese reparto de funciones hace que el debate político haya evolucionado. La cuestión ya no consiste únicamente en determinar quién firmó unos expedientes administrativos, sino en analizar cómo funcionaban los mecanismos de supervisión política de una empresa pública que gestiona millones de euros cada año.
No existe información pública que permita afirmar que Martínez Salvador conociera las irregularidades procedimentales detectadas. Pero sí es un hecho objetivo que era el responsable político del área durante el periodo en el que se tramitaron los contratos que han provocado la mayor crisis institucional de Divertia en los últimos años.
Por eso, el escrutinio político se dirige ahora hacia el funcionamiento global de la empresa y no exclusivamente hacia quien la presidía.
Un conocimiento profundo de la empresa
La trayectoria de Jesús Martínez Salvador añade un elemento más al debate.
No llega ahora a Divertia como un dirigente ajeno a su funcionamiento. Ya presidió la empresa municipal entre 2015 y 2019, durante el anterior mandato de Carmen Moriyón.
Conoce la estructura de la sociedad, el funcionamiento del Consejo de Administración y la organización interna de una empresa creada en 2014 para unificar la gestión del turismo, la actividad cultural y los grandes eventos de Gijón.
Tras las elecciones de 2023 no recuperó inicialmente la presidencia, pero sí asumió Festejos. Durante estos tres años compartió protagonismo institucional con Oliver Suárez en la presentación de conciertos, festivales y programación cultural.
Por eso, cuando el Gobierno decidió relevar a Suárez, optó por devolver la presidencia precisamente a quien acumulaba una mayor experiencia en la empresa.
La decisión pretendía transmitir continuidad y solvencia. Sin embargo, políticamente ha producido el efecto contrario.
Un precedente que vuelve siete años después
La situación actual tiene además un precedente.
Cuando Ana González llegó a la Alcaldía en 2019 impulsó una revisión del funcionamiento de Divertia tras la etapa presidida por Jesús Martínez Salvador.
El nuevo gobierno socialista expresó entonces su preocupación por la gestión económica de la empresa y emprendió una reorganización interna que incluyó cambios en la dirección y una revisión de la programación prevista.
Entre las decisiones adoptadas figuró la cancelación o reducción de parte de las actividades programadas en el Jardín Botánico Atlántico, una medida que el Ejecutivo tomó como parte de una política de control del gasto y reorganización de la empresa municipal.
Siete años después, Divertia vuelve a convertirse en uno de los principales frentes políticos del Ayuntamiento.
La Fiscalía eleva la presión
El escenario ha cambiado aún más tras el anuncio realizado por Izquierda Unida y Podemos.
Ambas formaciones han comunicado su intención de poner en conocimiento de la Fiscalía del Principado hasta quince contratos formalizados durante la etapa de Oliver Suárez para que sea el Ministerio Fiscal quien valore si los procedimientos se ajustaron a derecho o si aprecia indicios que justifiquen la apertura de actuaciones.
Ese paso supone trasladar el debate desde el terreno estrictamente político hacia un posible análisis jurídico, cuyo alcance dependerá de las decisiones que adopte la Fiscalía.
El verdadero debate
La crisis de Divertia comenzó con dos contratos.
Hoy, sin embargo, el debate es mucho más amplio.
Afecta a los criterios con los que se designó la dirección de la empresa, a los mecanismos de control existentes, al reparto de responsabilidades entre los órganos políticos y los gestores públicos y a la capacidad del Ayuntamiento para supervisar una sociedad que maneja un volumen muy importante de recursos.
En ese escenario, Jesús Martínez Salvador ocupa una posición singular. Ha presidido Divertia en dos etapas diferentes y ha sido el responsable político de Festejos durante toda la legislatura.
Esa trayectoria no implica por sí misma responsabilidad alguna sobre los hechos que han motivado el cese de Oliver Suárez. Pero sí explica que su papel se haya convertido en uno de los principales objetos de análisis político.
Porque la crisis ya no se limita a una firma o a un procedimiento administrativo. La pregunta que sobrevuela ahora el Ayuntamiento es si el relevo de un presidente basta para responder a todas las dudas que han surgido sobre el funcionamiento de la principal empresa cultural de Gijón o si, por el contrario, el caso Divertia acaba de entrar en una nueva fase.
A ese tablero se suma otro elemento que ha alimentado el debate político en las últimas semanas: el papel desempeñado por personas del entorno de Alcaldía en la gestión de Divertia. Distintas fuentes internas de la empresa consultadas por este diario sostienen que el jefe de Prensa de la Alcaldía, Pablo Suárez, participaba habitualmente en reuniones relacionadas con cuestiones presupuestarias de la sociedad municipal. Este periódico no ha podido confirmar documentalmente el alcance concreto de esa participación, aunque las mismas fuentes aseguran que su presencia era conocida dentro de la organización. Diversas fuentes políticas consultadas por este diario añaden que la incorporación de Pablo Suárez al equipo de Alcaldía fue impulsada por Jesús Martínez Salvador durante la configuración del actual Gobierno municipal, una decisión que, según esas mismas fuentes, generó debate interno en Foro Asturias. También recuerdan que su papel ha ido más allá de las funciones habituales de un jefe de prensa, como ocurrió durante las negociaciones para la llegada del Premier Padel a Gijón, en las que, según distintas fuentes conocedoras del proceso, participó de forma activa.
Todo ello coincide, además, con un momento especialmente sensible para Foro Asturias. El partido afronta en los próximos meses su congreso local, en el que volverán a definirse los equilibrios internos de la organización. Por lo que ha podido saber este diario, Jesús Martínez Salvador ya no tiene tan claro que vuelva a ser elegido presidente local del partido.
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