
La historiadora y gestora cultural dará el pregón del Xiringüelu hoy, a las 20 horas, en uno de los balcones del palacio de Moutas

Yedra Riesgo Álvarez es la flamante pregonera del Xiringüelu 2026. Y, como tal, durante la entrevista realizada en Pravia no paró de saludar, besar, abrazar… Hoy es la ‘reinona’ de la villa praviana.
Con vida entre San Martín de Luiña (allí es «la nieta del llorón») y Pravia, está metida de pleno en la difusión de la cultura asturiana.
Creadora del podcast ‘Héroes ensin nome’, colaboradora en la revista Formientu, además de ser una de las organizadoras del Semando Fest, festival para el encuentro de nuevas voces asturianas, estar frente a ella, escuchándola, es tener que poner los cinco sentidos a pleno rendimiento. No puede escaparse nada. Es un huracán de actividades. Un no parar.
A todo lo anterior hay que añadir que es profesora de Historia. De Erasmus primero en Oporto y, luego, en Chile, pasando por Zaragoza para hacer un máster, la pandemia la devolvió a casa, a Asturias.
Hoy, y por decisión de la Cofradía del Xiringüelu, se asomará al balcón del palacio de Moutas para dar el pregón de la tradicional y multitudinaria fiesta praviana. Será a las 20 horas.
Lo suyo es un no parar… ¿Y todavía se pregunta por qué la Cofradía la eligió pregonera?
La verdad es que, cuando Marta Carballo me lo comunicó, me hizo muchísima ilusión.
Oiga, primero de todo cuéntenos eso de «la nieta del llorón».
Era mi abuelo vaqueiro, Luis. Por cierto, el mes que viene salgo en el programa de RTPA ‘Pueblos’, y me nombran como «la nieta del llorón».
Bien, y ahora empecemos, por ejemplo, por su faceta de profesora, porque entre tanta actividad…
Mi primera incursión en la enseñanza fue para cubrir la baja de Lolina, mi ‘profe’ de Historia. Soy historiadora y ya sabe que, aunque tenga aprobada mi oposición, esta rama es complicada.
Y del periodismo…
(Se ríe) No se vive; por lo menos, yo no vivo. Pero, mire, lo que voy a hacer este año es congelarme.
¡Perdón! Y eso… ¿Antes o después del Xiringüelu? Y, por otro lado, no se nos vaya a congelar cuando esté dando el pregón…
(Se vuelve a reí) Me refiero a congelarme en la lista de interinos.
¡Qué barbaridad, qué susto! Así que sigamos. Ya sé que no me va a adelantar nada del pregón, pero deme unas pinceladas…
Voy a hablar del talento de mujeres jóvenes a esta altura del Nalón, que puede ser también una tormenta de ideas para la Cofradía.
Para posteriores pregoneros y pregoneras.
Eso es. Espero no olvidarme de nadie.
¡No me diga! Va a llorar.
Ya lloré ayer… Así que sí, hoy también voy a llorar.
¿Cuántas veces releyó el pregón?
Mire, continuamente, y cada vez que lo leo cambio cosas. Y pido muchos consejos.
Eso está bien.
Hoy iré antes de leerlo a la biblioteca; aquí lo empecé, y aquí quiero darle los últimos retoques.
Seguramente le surgirán muchos sentimientos.
Primero me sentiré con el Papa (se ríe una vez más).
¡De verdad!
Eso es lo que digo a la gente que me pregunta cómo es esto del pregón en Pravia. Yo les digo que saldré a un balcón y, en la calle, habrá mucha gente esperando a escucharme. Como el Papa…
Y, además de eso…
Con mucha responsabilidad por ser un altavoz. Además, el Xiringüelu paraliza mi vida. Es sagrado.
Para ir despidiéndonos, que le recuerdo que a las 20 horas tiene que leer un pregón… ¿Cuál fue su primer Xiringüelu?
Con 13 o 14 años, y después de estar en las piscinas de Agones todo el día, Natalia ‘la de Escala’ (dueña de una zapatería que hubo aquí) nos bajó para que viéramos el percal (se ríe), y yo pensé «Pero estas almas…».