«Asturias siendo Asturias» y «¿devolverán el dinero de las gafas?» protagonizan una catarata de comentarios tras el cielo cubierto

Asturias tenía este miércoles una cita con el cielo. Miles de personas se prepararon durante días para contemplar uno de los acontecimientos astronómicos más esperados, con gafas homologadas, telescopios, cámaras y teléfonos móviles preparados. Sin embargo, llegado el momento, en buena parte del Principado apareció el invitado más asturiano posible: una espesa capa de nubes que impidió contemplar directamente el eclipse.
La decepción se extendió especialmente por puntos de Gijón, Oviedo, Avilés y buena parte del centro y la costa asturiana. Pero el chasco duró poco en las redes sociales. En cuestión de minutos, Instagram y Facebook se convirtieron en un auténtico festival de memes, carcajadas e ironía sobre una meteorología que decidió jugar hasta el último momento con las expectativas.
Y hubo una frase que resumió como pocas la sensación general: «Ni mi ex jugó tanto conmigo como lo hizo este eclipse», escribió un usuario entre numerosas carcajadas. El comentario condensaba la montaña rusa vivida durante una tarde en la que miles de personas estuvieron pendientes de cada claro entre las nubes, esperando hasta el último instante que el cielo concediese una tregua.
«Es Asturias», «Asturies ye Asturies», «Asturias siendo Asturias», «Asturias lo vuelve a hacer» o «No esperaba menos» fueron algunas de las reacciones que se multiplicaron en redes. Otros recurrieron a la creatividad y rebautizaron lo ocurrido como un peculiar «eclipse de nubes», mientras que otro comentario resumía la escena con todavía más retranca: «El sol salió del grupo».
En Oviedo, donde numerosos ciudadanos buscaron zonas elevadas para intentar contemplar el fenómeno, la situación dio pie a todo tipo de bromas. «Así es Oviedo, ¿qué duda?», señalaba un comentario. Otro recuperaba uno de los juegos de palabras habituales con la capital: «Lluviedo, como siempre en su repertorio». Especial atención despertó la situación en el Naranco, donde las nubes y la niebla complicaron todavía más las posibilidades de contemplar el fenómeno.
Gijón tampoco escapó del cielo cubierto. «Gijón no nos defraudaste», «la niebla hizo lo suyo» o «Asturias dijo: ¿eclipse? Nah, aquí se ven nubes» fueron algunas de las reacciones. En puntos como Los Pericones, donde se habían congregado numerosos ciudadanos, el disco solar permaneció oculto, pero eso no impidió vivir uno de los momentos más espectaculares de la jornada: la repentina oscuridad.
Porque no todo fueron decepciones. Frente a quienes consideraban que la tarde había sido un fracaso, otros defendieron que el fenómeno mereció la pena incluso sin poder contemplar directamente el Sol. «No vimos el sol pero sí como se volvía de noche de repente y eso sí es una pasada», señalaba uno de los testimonios. Otros destacaban que no todos los días se puede experimentar cómo llega prácticamente la noche y regresa la claridad en cuestión de minutos.
Hubo incluso quienes rechazaron abiertamente hablar de decepción. Algunos asistentes recordaron que se produjeron aplausos cuando comenzó a oscurecer y nuevamente cuando regresó la luz. «Decepción ninguna», resumía uno de los comentarios recogidos tras el fenómeno.
Las gafas, protagonistas de las bromas
Si las nubes protagonizaron la tarde, las gafas especiales para observar el eclipse se llevaron buena parte de las bromas posteriores. «Los vendedores de gafas se hicieron de oro para nada», ironizaba una persona. «¿Se podrá recuperar el dinero de las gafas compradas?», preguntaba otra. Hubo incluso quien bromeó con la posibilidad de guardarlas durante décadas esperando una nueva oportunidad.
También aparecieron comentarios sobre quienes habían comprado telescopios o preparado desplazamientos específicamente para encontrar el mejor punto de observación. «Y las gafas, el telescopio… y se nubló», resumía con resignación otro mensaje.
La situación de los turistas que habían viajado hasta Asturias expresamente para contemplar el eclipse tampoco pasó inadvertida. Algunos comentarios hacían referencia a visitantes extranjeros y a quienes habían reservado alojamientos o experiencias especiales. La lectura más pragmática llegó de quienes recordaron que, eclipse o no, esos visitantes habían dejado actividad económica en hoteles, bares y restaurantes.
También hubo asturianos que decidieron perseguir literalmente un claro. «Yo he ido a Porcía, Luarca, Verdicio, y na de na», lamentaba una persona después de recorrer diferentes puntos sin encontrar el ansiado Sol.
«¿Pero qué esperabais? Esto es Asturias»
Otro importante grupo de comentarios apuntó directamente a que el desenlace era previsible. «Ya se sabía que había nubes», «¿pero qué esperabais?», «si estaba nublado, ¿qué esperaban ver?» o «parece mentira que no sepáis cómo funciona Asturias con el tiempo» fueron algunas de las respuestas a las imágenes de cientos de personas concentradas mirando hacia un cielo gris.
«Hombre, estando nublado lo raro es esperar verlo», resumía uno de los mensajes. Otros consideraban que las previsiones meteorológicas ya habían advertido suficientemente de las dificultades para observar el eclipse.
Eso sí, el resultado no fue idéntico en todo el Principado. Mientras la costa y buena parte del área central quedaron bajo las nubes, desde otros puntos llegaron noticias mucho mejores. Hubo testimonios de buenas condiciones en Tineo y también desde zonas elevadas del interior. Desde el Alto de San Lorenzo, por ejemplo, se aseguraba que la observación había sido «perfecta» y sin una sola nube.
Y cuando el cielo asturiano no acompaña, siempre queda la filosofía local. «Que corra la sidra al menos», proponía uno de los comentarios. Otro planteaba «eclipsarse con sidra», mientras que en redes se llegó a sugerir poner Total Eclipse of the Heart, de Bonnie Tyler, y terminar la jornada con una fiesta de prau.
El eclipse que debía dejar una de las imágenes del año terminó ofreciendo en buena parte de Asturias algo completamente diferente. Muchos no pudieron ver cómo la Luna ocultaba el Sol, pero sí experimentaron cómo el día se apagaba durante unos instantes.
Para unos fue un chasco. Para otros, una experiencia inolvidable. Y para las redes sociales quedó una sentencia difícil de superar: «Ni mi ex jugó tanto conmigo como lo hizo este eclipse».