La Fiscalía solicita la medida por lo elevado de las posibles penas y el elevado riesgo de fuga, y al atribuírseles delitos de robo con violencia e intimidación, y de pertenencia a grupo criminal; otros dos detenidos ya han sido encarcelados provisionalmente

Como suele ocurrir con los buenos relatos de true crime, la historia de la banda de atracadores de joyerías recientemente desarticulada en Gijón por la Policía Nacional sigue sumando más y más episodios. Dos días después de que seis de los detenidos ingresasen provisionalmente en prisión, ayer jueves la Fiscalía del Principado solicitaba que se aplicase una medida similar para otros dos de los integrantes del grupo, ante lo elevado de las penas que les podrían llegar a caer y, por extensión, por el alto riesgo de fuga que existe. De ellos, uno ha estado bajo custodia policial desde que se le echase el guante, pero su compinche, aunque había pasado a disposición judicial días atrás, fue puesto en libertad provisional; la obtención de nuevas pruebas permitió arrestarlo nuevamente poco después. A ambos se les atribuyen un delito de robo con violencia e intimidación, y otro de pertenencia a grupo criminal.
Según trascendió este martes, los presuntos delincuentes -varios de los cuales son de nacionalidad extranjera- elegía preferiblemente joyerías regentadas por mujeres, al entender que les sería más sencillo someterlas. Tras practicar una detallada y prolongada vigilancia de los establecimientos escogidos, los arrestados los asaltaban, encañonaban a las empleadas o gerentes con armas de fuego cortas, las reducían y las amordazaban para, acto seguido, darse a la fuga con el botín. Durante el dispositivo realizado por la Nacional, se practicaron registros en seis domicilios, y se intervinieron varias de las joyas sustraídas en los robos, dinero en efectivo, diferentes efectos ligados con los asaltos y documentación considerada de interés policial.