El Principado reconoce carecer de mecanismos propios para determinar con precisión el por qué de ese incremento, y abre un proceso de licitación que parte de un presupuesto base de 90.000 euros más IVA

¿Se quieren paliar los efectos de un determinado problema? Muy bien; basta -en toda su dificultad- con determinar los distintos efectos que tiene, diseñar soluciones, aplicarlas y confiar en que no vuelva a repetirse en el futuro. Es decir, centrarse en el qué y en el cómo. Pero si lo que se desea es, justamente, cortar de raíz y para siempre el problema, evitando que se reproduzca, la atención debe centrarse en el por qué. Y eso es lo que la Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias se ha lanzado a hacer. Consciente de que en la Zona Oeste de Gijón hace tiempo que se registra un progresivo incremento de la contaminación, y de que el Principado no cuenta con medios propios para esclarecer hasta el más mínimo detalle a qué se debe dicho aumento, el organismo que dirige Alejandro Calvo ha sacado a licitación la realización de un estudio de caracterización y contribución de fuentes en el material particulado atmosférico registrado en el entorno de la estación de El Lauredal, con un presupuesto base de 90.000 euros. Una medida necesaria después de que, durante el año pasado, la citada estación confirmase que se superaron los valores límite de concentración de partículas PM10, rebasando los 50 microgramos por metro cúbico en más de 35 días. Unos valores de todo punto inadmisibles para la salud.
«Se hace necesario conocer la fuente antrópica que ha generado este aumento en los valores», han afirmado este domingo fuentes del área de Calvo, desde la que se lanzan causan hipotéticas tan dispares como un aumento del tráfico rodado, una multiplicación de la actividad industrial, la existencia de combustiones residenciales y domésticas excesivas, o movimientos de tierras y quemas agrícolas. Precisamente para que las hipótesis se conviertan en hechos fehacientes «es necesario disponer de un estudio de caracterización y composición química de esas partículas, que ayude a identificar el origen de las mismas». Algo que, hoy por hoy, está fuera del alcance del Servicio de Gestión, Planificación y Promoción Ambiental, dependiente de la Consejería, cuyo personal y recursos, aunque amplios y válidos, carecen del grado de especialización necesario para acometer tamaña labor. Esa es la razón, detallan en el equipo de Calvo, por la que se ha optado por la externalización del servicio, en aras de que lo preste una compañía versada en técnicas avanzadas de muestreo y caracterización fisicoquímica, y en análisis específicos de laboratorio, para identificar fuentes de emisión. Las ofertas podrán presentarse hasta el martes 25 de agosto.