En el primer caso efectivos de Bomberos del Principado tuvieron que auxiliar a una mujer de 70 años que se precipitó desde una altura de unos seis metros; en el segundo, los profesionales evacuaron a una montañera que se rompió una pierna en el collado de Las Cruces

Algo está pasando en las montañas de Asturias… Tiene que ser así para explicar la cantidad de intervenciones que, este verano, están realizando allí los profesionales del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA). Sin embargo, ese ‘algo’ no entraña misterio: se le suele llamar ‘alta afluencia’. Y es que cada vez más personas eligen las cumbres de la región como escenario de escapadas, rutas y momentos de asueto, lo que, como es lógico, multiplica la posibilidad de que ocurran incidentes. Y ayer mismo, martes, nada menos que dos sucesos se registraron en otros tantos escenarios, obligando a desplegar dos operativos para asistir a las víctimas. Así, efectivos de Bomberos de Asturias tuvieron que intervenir en La Panda, en el concejo de Aller, para evacuar a una mujer de 70 años que cayó desde seis metros; poco después la alarma saltaba en la subida hacia Vega de Ario, en Cangas de Onís, donde una senderista se había fracturado una pierna, y no podía continuar, ni regresar, por sus propios medios.
En el primero de ambos caso, la alerta se dio a las 13.27 horas. Según se trasladó por teléfono la mujer estaba en la cima de La Panda cuando, de súbito, perdió pie y de precipitó por un desnivel, sufriendo lesiones en el rostro que, aparentemente, eran de carácter leve. Aun así, hasta el escenario voló uno de los helicópteros medicalizados de Bomberos de Asturias, tripulado por el Grupo de Rescate del SEPA; estos profesionales lograron acceder hasta la herida, estabilizarla e izarla a la aeronave, trasladándola a continuación al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Allí fue sometida a pruebas médicas complementarias, para descartar cualquier clase de lesión indetectable a simple vista.
Menos de dos horas y media después, alrededor de las 15.44, la atención se desplazaba al término municipal de Cangas de Onís. Concretamente, al collado de Las Cruces, en el que la montañera sufrió la rotura mientras ascendía hacia Vega de Ario. Tras un primer aviso a la Guardia Civil, el instituto armado derivó la llamada al SEPA, que puso en vuelo, nuevamente, al Grupo de Rescate a bordo del helicóptero medicalizado. Dada la situación y la ubicación del escenario, también se alertó a los servicios de emergencias de Cantabria y de Castilla y León, aunque sus respectivas actuaciones no fueron necesarias. Los propios rescatistas asturianos atendieron a la víctima sobre el terreno, determinando que tenía una posible fractura de tibia y peroné; por ello, se optó por llevarla por aire al Hospital del Oriente (HOA).