Los acuerdos autonómicos muestran un patrón: cuantos más necesita el PP sus votos, mayor es el peso de Vox dentro del Gobierno

El crecimiento que las encuestas atribuyen a Vox podría cambiar por completo el tablero político asturiano después de las elecciones de 2027. La cuestión ya no sería únicamente si PP y Vox alcanzan los números necesarios para gobernar el Principado, sino cuál sería el precio político de ese acuerdo. Los últimos pactos alcanzados entre ambas formaciones en otras comunidades ofrecen pistas: Vicepresidencia, varias consejerías, puestos en los parlamentos autonómicos y, en algunos casos, incluso un senador por designación autonómica.
El último sondeo de Sigma Dos para El Mundo sitúa al PSOE como primera fuerza en Asturias con el 32,4% de los votos, prácticamente empatado con un PP que alcanzaría el 32%. Sin embargo, el gran salto lo protagonizaría Vox, que se dispararía hasta el 17,9%. IU obtendría un 7,6%, Podemos caería al 3% y Foro Asturias se quedaría en el 1,5%.
El dato de Vox resulta especialmente significativo. Su porcentaje equivaldría ya a cerca del 56% del voto obtenido por el PP, una relación de fuerzas que podría proporcionar a la formación de Santiago Abascal una capacidad negociadora considerable si sus escaños fueran imprescindibles para elegir al próximo presidente asturiano.
Y hay precedentes muy recientes.
Aragón, el espejo más parecido
El caso de Aragón resulta especialmente interesante. Allí el PP consiguió 26 diputados y Vox 14. Tras negociar la investidura de Jorge Azcón, Vox consiguió una Vicepresidencia y tres de las nueve consejerías del Ejecutivo.
Pero el acuerdo fue más allá. El PP también cedió a Vox la Vicepresidencia Primera de las Cortes de Aragón y un senador por designación autonómica. El dirigente de Vox Alejandro Nolasco llegó a explicar públicamente la lógica de la negociación: habría «más Vox que en Extremadura porque el porcentaje de voto ha sido superior».
La proporción entre ambos partidos resulta muy similar a la que actualmente dibuja Sigma Dos para Asturias, donde Vox aparece con un porcentaje equivalente a más de la mitad del registrado por los populares.
No es un caso aislado. Los acuerdos de PP y Vox cerrados durante 2026 muestran cómo la presencia de Vox dentro de los gobiernos aumenta a medida que resulta más necesario para construir la mayoría.
En Extremadura, con 29 diputados del PP y 11 de Vox, María Guardiola cedió a la formación de Abascal una Vicepresidencia y dos consejerías. Vox consiguió además un senador por designación autonómica.
En Castilla y León, el PP obtuvo 33 procuradores y Vox 14. El acuerdo otorgó a Vox la Vicepresidencia Primera y tres consejerías: Desregulación, Familia y Ayudas Sociales; Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental; y Cultura, Turismo y Deporte. También consiguió puestos relevantes en la Mesa de las Cortes.
Incluso en Andalucía, donde la dependencia del PP era mucho menor —53 diputados populares frente a 15 de Vox—, el pacto acabó incluyendo para Vox una Consejería de Turismo y Justicia con rango de Vicepresidencia, la Vicepresidencia Primera del Parlamento y un senador por designación autonómica.
El patrón de los cuatro acuerdos es evidente: Vox está negociando no solamente medidas programáticas, sino también parcelas concretas de poder institucional.
¿Qué podría pedir Vox en Asturias?
Trasladar automáticamente esos acuerdos al Principado sería especulativo y todavía queda camino hasta las elecciones de 2027. Pero los precedentes permiten dibujar una hipótesis sobre qué podría ponerse encima de la mesa si PP y Vox necesitaran gobernar juntos.
Con una correlación de fuerzas semejante a la que actualmente refleja Sigma Dos, el modelo asturiano podría acercarse más al aragonés que al andaluz. Eso podría significar la Presidencia del Principado para el PP y una Vicepresidencia para Vox, acompañada de aproximadamente tres consejerías, incluso cuatro dependiendo de la estructura que tuviera el futuro Ejecutivo.
También hay pistas sobre cuáles podrían interesarle.
Agricultura, Ganadería y Medio Rural aparece repetidamente en los pactos de Vox y tendría una enorme trascendencia en Asturias por cuestiones como el lobo, la caza, las políticas forestales, la PAC, el medio natural o la despoblación. Familia y Servicios Sociales constituye otro de los ámbitos recurrentes, al igual que Cultura, Turismo y Deporte.
A estas parcelas de Gobierno podría añadirse otro elemento menos visible, pero políticamente importante: un senador por designación autonómica. Vox lo ha incluido en sus acuerdos con el PP en Extremadura, Aragón y Andalucía. Si el partido resultara imprescindible en Asturias, los precedentes permiten plantear que una representación en la Cámara Alta pudiera formar parte también de una eventual negociación.
No solo se negocian sillones
La factura, además, no tendría por qué limitarse al reparto institucional. Los cuatro grandes acuerdos autonómicos recientes incorporan el concepto de «prioridad nacional» en el acceso a determinadas ayudas públicas y vivienda protegida, articulado mediante requisitos de arraigo dentro del marco legal.
También aparecen políticas sobre inmigración, familia y natalidad, reducción de determinadas subvenciones, oposición a medidas vinculadas al Pacto Verde, apoyo a agricultores y ganaderos o modificaciones en políticas educativas y de memoria.
Por tanto, si las urnas confirmasen en Asturias un Vox próximo al 18%, la noche electoral podría resolver solamente la primera incógnita. La segunda llegaría al día siguiente.
Porque la pregunta ya no sería únicamente si PP y Vox tienen diputados suficientes para gobernar Asturias, sino cuánto tendría que entregar el PP a cambio de esos votos. Los últimos precedentes ofrecen una posible respuesta: Vicepresidencia, tres o cuatro consejerías, poder institucional, un posible asiento en el Senado y una parte importante del programa del próximo Gobierno del Principado.