Empresa, cultura, gastronomía y eventos privados se dan cita en un espacio polivalente situado junto a San Lorenzo

En pleno centro de Gijón y a apenas unos minutos a pie de la playa de San Lorenzo, La Rampla quiere hacerse un hueco como uno de los espacios más versátiles de la ciudad para la celebración de eventos. Presentaciones empresariales, reuniones, exposiciones, talleres, jornadas gastronómicas, encuentros culturales o celebraciones privadas tienen cabida en un proyecto que basa buena parte de su propuesta en una idea: que sea el espacio el que se adapte al evento y no al contrario.
Situado en el número 10 de la calle Jacobo Olañeta, La Rampla dispone de dos salas interconectadas, lo que permite combinar diferentes actividades dentro de una misma convocatoria. Su ubicación constituye además uno de sus principales atractivos: está cerca de la zona comercial, de San Lorenzo y de los aparcamientos públicos de Jardines del Náutico y San Agustín.
Al frente se encuentra Vicente Fernández, gerente también a Nortegráfico. «La idea de La Rampla es disponer en Gijón de un espacio muy flexible. No queremos definirnos únicamente como una sala de reuniones, una galería o un lugar para celebraciones; queremos que cada persona o empresa pueda hacer suyo el espacio», explica Fernández.
Dos salas que cambian según el evento
La primera sala está especialmente preparada para el ámbito profesional. Puede utilizarse para presentaciones, charlas, talleres, desayunos de empresa, reuniones o como sala de prensa. Dispone de una pantalla LED 4K de dos por tres metros, microfonía, sistema de sonido independiente, wifi de alta velocidad y una distribución personalizable. Incluso los paneles pueden adaptarse con la imagen corporativa de las empresas.
La segunda sala amplía las posibilidades. Puede funcionar como espacio para un ágape posterior a una presentación, albergar pequeñas charlas y talleres o transformarse directamente en galería de exposiciones. Cuenta con rieles para colgar obras de diferentes formatos e iluminación ajustable para adaptarla a las piezas expuestas.
La personalización es precisamente una de las apuestas del proyecto. La Rampla ha promocionado incluso la posibilidad de incorporar la identidad de una empresa a las banderolas exteriores, crear exposiciones fotográficas corporativas o utilizar elementos gráficos de gran formato durante los eventos.
«Hay empresas que simplemente necesitan una sala durante unas horas y otras que quieren construir una experiencia completa. Podemos trabajar desde la distribución y la imagen hasta el catering, la fotografía o el vídeo», señala Fernández.
De la empresa a la cultura y la gastronomía
La actividad desarrollada hasta ahora permite comprobar esa variedad. En octubre de 2025, por ejemplo, La Rampla acogió un encuentro profesional organizado por Avantio con empresas y especialistas relacionados con el sector del alquiler turístico, con presentaciones, mesa redonda y networking.
El espacio también se ha abierto a la filosofía y la cultura. La Sociedad Asturiana de Filosofía ha utilizado La Rampla para encuentros del Círculo Marzoa, mientras que este verano fue escenario de una actividad del festival FLIPA protagonizada por la ilustradora Genie Espinosa, con un aforo limitado a 40 personas.
La comunicación visual y el comercio también han encontrado su espacio en La Rampla. El recinto acogió la exposición «Efecto WOW! Comercio y comunicación visual», una iniciativa desarrollada junto a Nortegráfico y la Unión de Comerciantes que mostró a los pequeños negocios cómo transformar escaparates y establecimientos para ganar impacto y atraer clientes. Durante las jornadas se presentaron soluciones accesibles como pantallas con contenido dinámico, vinilos para escaparates y diferentes recursos de escaparatismo, además de ejemplos prácticos para trasladar a los comercios algunas de las herramientas de comunicación utilizadas por las grandes marcas. La propuesta convirtió durante dos días La Rampla en un escaparate de soluciones gráficas aplicadas al comercio local, reforzando precisamente una de las vertientes del espacio: servir como punto de encuentro entre empresas, creatividad e innovación.
A ello se suma su vinculación con Gijón Bonito. Este mismo jueves, La Rampla acogió la entrega de premios de la quinta edición del certamen fotográfico promovido por Nortegráfico, al que concurrieron 440 fotografías.
La gastronomía también forma parte de su planteamiento. El espacio ha acogido actividades relacionadas con Gijón Bonito y propuestas en las que diferentes restaurantes reinterpretaron el bonito del norte, además de experiencias relacionadas con catas y otros formatos gastronómicos.
Pero La Rampla tampoco quiere quedarse exclusivamente en el terreno empresarial o cultural. Su oferta contempla cumpleaños, aniversarios, comidas, cenas y encuentros familiares, con posibilidad de recurrir a colaboradores especializados en catering, decoración o fotografía.
«Queremos que La Rampla esté viva y que pasen cosas diferentes. Que un día pueda haber una reunión empresarial, otro una exposición y al siguiente una experiencia gastronómica o una celebración privada», resume Fernández.
Empresa, cultura, gastronomía y encuentros privados confluyen así bajo un mismo techo en Jacobo Olañeta. Una fórmula con la que La Rampla pretende consolidarse como un espacio diferente en el centro de Gijón y, sobre todo, como un lugar capaz de cambiar completamente dependiendo de quién cruce su puerta.