Siempre detrás del objetivo, ya sea en su estudio de El Coto o cubriendo eventos de todo tipo, desde ferias a bodas, este profesional de la fotografía, hijo de otro referente del oficio, hace una parada en su ajetreada labor diaria para atender a miGijón

Su estudio en la calle Feijoo, situado muy cerca de la Comisaría de El Coto, es un no parar. Niños, abuelas… Son muchos los gijoneses que pasaron por ahí para fotografiarse, ya sea en una foto de estudio o en una rutinaria de carné, y marcharon satisfechos con el resultado gracias a sus siempre buenos consejos a la hora de escoger la mejor instantánea. Hablamos de Federico Perlines García (Gijón, 1964), un referente del oficio en la ciudad y rostro habitual en numerosos eventos con su inseparable cámara, desde la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA) a conciertos o bodas, que nos dedica unos minutos para conversar sobre su trayectoria y de una profesión que vive y ama.
Toda una vida dedicada a la fotografía.
Tradición familiar, segunda generación. Segunda generación y última. Eso que está tan de moda de que no hay relevo generacional, pues a mí me pasa lo mismo.
¿Cómo empezó?
Mi padre era fotógrafo, Federico Perlines también, y con 8 años me llevaba para ayudarle con los equipos. Empecé siendo su porteador. Los equipos de los fotógrafos de antes no son como los de ahora, que llevas un cuerpo de una cámara y en él todas las sensibilidades, color, blanco y negro, y haces maravillas. Y un flash piquiñín arriba. Lo tienes todo. Antes llevabas la batería colgando del hombro, la cámara en una zapata y una antorcha. Las baterías duraban lo que duraban… Entonces, para un fotógrafo trabajar solo era muy complicado.
Como yo tenía 8 años, tampoco podía cargar mucho, pero me daba una bolsa con una batería, un cuerpo de cámara o unos rollos de repuesto. Porque claro, no es como ahora, que le metes la tarjeta de doscientos y pico gigas y puedes meter ahí la tira de fotos. Antes era de 36 en 36, como máximo.
¿Y cuándo lo ve como una posible profesión?
Si había mercado, en aquellos tiempos se seguía con la tradición familiar. ¿Y cuándo seguí con esto? Pues posiblemente a la hora de venir de la mili, que hice aquí al lado, en el Simancas, porque en la mili yo era el fotógrafo de la compañía también. Sacaba un dinerín haciendo fotografías a los compañeros y cuando me licencié había que tirar por algún sitio. Primero empecé con mi padre y luego abrí un estudio al lado de donde lo tengo ahora, en la calle María Cristina.
En Feijoo abrimos después de la pandemia, al día siguiente del desconfinamiento. Ya teníamos pensado abrirlo. Ya teníamos el local apalabrado para cogerlo y fue cuando rompió el tema de la pandemia. Llegué a tener dos locales abiertos, uno vacío, donde estoy ahora, y el otro, que era con el que funcionaba.
«Como yo tenía 8 años y tampoco podía cargar mucho, mi padre me daba una bolsa con una batería, un cuerpo de cámara o unos rollos de repuesto»
Realiza fotografías de todo tipo.
Cuando empezamos arrancamos con bodas y con estudios; las fotos de carné eran algo secundario. Estábamos muy especializados en eso, pero hacíamos de todo, todo lo que nos demandase el público. Ahora, curiosamente, hay como una pequeña crisis en el tema de las bodas y de las primeras comuniones. No es que haya crisis, amor sigue habiendo igual, pero hay menos parejas, hay menos bodas, y hay menos niños para comuniones. Y más fotógrafos también.
Así, el mercado fue metiéndonos mucho por el tema de los estudios: fotos a niños, tanto bebés como adolescentes, y familias. Y luego, en fotografías de carné. El mercado te va metiendo por ahí, entonces te especializas mucho también en ello. También trabajamos conciertos, ferias, exposiciones…, todo eso.
Fuera de lo profesional, ¿qué tipo de foto le gusta hacer?
Hago paisajes y hago bodegones, pero eso más bien pensando en concursos. Ahora estaba haciendo precisamente bodegones dedicados o enfocados hacia la sidra porque hay un concurso muy cercano, el de la revista ‘La Sidra’, en el que el año pasado tuve una fotografía nominada, que está colgada en una sidrería.
¿Cómo se trabaja ese tipo de imágenes?
Muchas veces los detalles te van surgiendo sobre la marcha. No vas con nada preconcebido, y si vas con algo preconcebido el resultado final no es nada de lo que tenías en mente.
¿Y con los paisajes?
También sobre la marcha. Ves un paisaje guapo, bonito… Si vas en coche y le quieres dar vueltas o estás esperando a aparcar, se te va la luz y pierdes la foto. Tiene que ser en el momento. Recuerdo una puesta de sol en Cudillero, con las olas rompiendo, muy guapo, pero allí es dificilísimo aparcar. Cuando lo hice, las olas seguían saltando, pero la puesta de sol se fue. Tiene que ser lo que surja, sobre la marcha.

¿Cómo varió el arte de fotografiar desde sus inicios?
El arte de ver la fotografía no varió, pero el arte de fotografiar varió muchísimo. Cuando se fotografiaba en blanco y negro, el cambio del blanco y negro al color, no sé qué pasó ahí, pero se llevó a muchos fotógrafos por delante. ¿Cómo puede ser que de estar trabajando en blanco y negro a trabajar en color, ese cambio tecnológico, se haya llevado por delante a muchos fotógrafos? A día de hoy no lo entiendo. Fue sobre los 80, un cambio muy prolongado, una transición lenta. El cambio a la digital, mientras, fue rapidísimo y ahí sí puedo entender que alguien quedara por el camino, porque en ese momento, si no te hubieses actualizado a base de formarte, que a mí me costó dios y ayuda… La digitalización de un estudio de fotografía fue rápida, no había posibilidades de que tú contases cosas o tuvieses un marketing diferente a los demás.
Ahora llega la inteligencia artificial (IA). ¿Afecta al sector?
Afecta y afectará más. Es otra historia ahora que el que no se suba al cargo de la IA… Por lo menos para conocerlo, para que cuando un cliente te pida algo sepa que sabes de lo que estás hablando y te lo puedo hacer; o sí, sé de lo que me estás hablando, pero eso no es mi campo, no es mi sector y no me interesa.
¿Está a favor de su uso?
En este momento, como está el tema incipiente, tampoco tengo un criterio muy elaborado a favor de ello. Sé que es una cosa a la que no se le puede dar la espalda, que hay que meterse por ello. Es otra cosa en la cual hay que formarse.
¿Qué tiene que hacer alguien que quiera dedicarse a la profesión?
Ahora es fundamental asesorarse, formarse… Eso es básico y fundamental. Antes podías ser autodidacta, ir mamándolo de un fotógrafo profesional, como hice yo, pero ahora eso es muy difícil. Empezar desde cero así sería dificilísimo.
«Por supuesto, recomendaría el oficio; es un trabajo muy guapo, muy creativo»
¿Recomendaría el oficio?
Por supuesto. Es un trabajo muy guapo, muy creativo; trabajas con la creatividad constantemente. Y diversificas muchísimo. Un día trabajas con niños, otro día trabajas con personas mayores; un día trabajas en la calle, otro día haces ferias; otro día haces un concierto, un homenaje, una entrega de premios, otro día… Haces muchísimas cosas, conoces a mucha gente, de todos los segmentos.
Ha tirado miles de fotografías en su vida. ¿Cuáles son las más especiales para usted?
Por ejemplo, las que presenté el año pasado para la exposición de la revista ‘La Sidra’, que son unas fotografías muy guapas. El jurado algo vio en ellas que no las premió, pero sí fueron muy guapas. Luego tuve una en la Feria de Muestras, que puse la cámara para Julio Zapico en el stand del Principado… Él apretó el dedo, el mérito es de él porque el fotógrafo fue él, siempre me lo recuerda; es una fotografía muy buena, con el mural de Asturias de fondo a contraluz.
¿Y qué foto le queda por hacer?
La que todavía no está hecha, no sé cuál es… No hice fotografía submarina nunca, no hice fotografía aérea nunca, pero tampoco lo echo de menos, tampoco es una cosa que me esté ‘golando’ por hacer. No, no, no. Es una fotografía que me la nominen para el Pulitzer, pero para que te nominen para los Pulitzers hay que presentarse a los Pulitzer (risas).
¿Qué proyectos tiene ahora a corto y medio plazo?
A corto plazo tengo pensado ampliar un poquitín la tienda. Los metros no los puedo ampliar, pero sí redistribuir la tienda para seguir especializándome en el tema de fotos de carnet y aumentar, que cuando un cliente entre en la tienda para hacer fotos de carné salga con complementos añadidos. Es una idea que tengo en la cabeza a la que todavía le tengo que dar media vuelta.