El tráfico recupera la normalidad en la principal conexión de Asturias con la Meseta tras el argayo que cortó completamente la autopista

La autopista del Huerna (AP-66) vuelve a estar plenamente operativa. La principal vía de comunicación por carretera entre Asturias y la Meseta ha recuperado este viernes, 18 de septiembre, la normalidad en el tramo afectado por el gran argayo de noviembre de 2024, después de que hayan concluido los trabajos de estabilización de la ladera.
La empresa concesionaria ha dado por finalizadas las actuaciones y ha procedido a la apertura completa de los cuatro carriles, poniendo fin a las restricciones que se mantenían en la zona desde hace casi dos años. Hasta ahora, el tráfico tenía que circular únicamente por dos carriles habilitados, uno para cada sentido.
Según ha confirmado la Delegación del Gobierno en Asturias, la reapertura de los carriles que todavía permanecían cerrados se produjo a las 15.00 horas de este viernes. De esta forma, la circulación recupera su configuración habitual en uno de los puntos que durante los últimos meses había condicionado el tránsito por la AP-66.
El origen de las restricciones se remonta al 10 de noviembre de 2024, cuando un importante desprendimiento de tierras se produjo en el punto kilométrico 75,700 de la autopista. Las dimensiones del argayo obligaron entonces a interrumpir totalmente la circulación, afectando de lleno a una infraestructura estratégica para las comunicaciones de Asturias.
La situación provocó importantes complicaciones para los desplazamientos entre el Principado y la Meseta hasta que, el 27 de noviembre de aquel año, pudo restablecerse parcialmente el tráfico en las dos direcciones. Para hacerlo posible se habilitó un bypass provisional dividido mediante conos, que permitió recuperar la conexión aunque con importantes limitaciones respecto a la capacidad habitual de la autopista.
Desde entonces, la empresa Luperlan Tunneling se ha encargado de acometer las obras necesarias para estabilizar la ladera y garantizar la seguridad del tramo. Las actuaciones contaban inicialmente con un plazo estimado de unos 15 meses, aunque la complejidad geotécnica del terreno condicionó el desarrollo de unos trabajos especialmente delicados.
La intervención se centró en realizar un reperfilado progresivo del talud, comenzando por la zona superior de la ladera y avanzando posteriormente hacia abajo. El procedimiento permitió trabajar de manera escalonada sobre una pared de grandes dimensiones y reducir los riesgos derivados de nuevos movimientos del terreno.
Para ello se fueron creando bancos de cinco metros de altura. En total, las obras permitieron configurar 17 bancos sobre un talud que alcanza aproximadamente los 90 metros de altura, una actuación que da una idea de las dimensiones del desprendimiento y de la complejidad de los trabajos desarrollados desde finales de 2024.
Durante todo este periodo, la circulación por este punto de la AP-66 ha tenido que convivir con las obras y con una reducción considerable de carriles, una circunstancia especialmente relevante por tratarse del principal corredor por carretera que conecta Asturias con León y con el resto de la Meseta.
La reapertura completa supone así el final de una situación excepcional iniciada con aquel desprendimiento de noviembre de 2024. Casi dos años después del argayo, la autopista del Huerna recupera sus cuatro carriles y vuelve a funcionar con normalidad en el tramo afectado, una vez finalizada la estabilización de la ladera.