Tras acudir al Pleno municipal y manifestarse nuevamente por el barrio, la asociación reclama una residencia de mayores, un centro juvenil y soluciones a los problemas de convivencia

La movilización vecinal en la zona oeste de Gijón continúa. La incipiente asociación Zona Oeste ha protagonizado dos nuevas acciones reivindicativas en apenas 48 horas, con su presencia el miércoles en el Pleno municipal y una nueva manifestación el jueves por las calles de La Calzada. El colectivo mantiene sus exigencias pese a que la alcaldesa, Carmen Moriyón, haya descartado tanto la Casa del Mar como las instalaciones de Vicasa para el traslado temporal del Albergue Covadonga.
Junto con varios vecinos, tres de sus integrantes acudieron al Pleno municipal portando pancartas, aunque sus reivindicaciones no llegaron a abordarse durante la sesión. Un día después, los vecinos volvieron a movilizarse en La Calzada en una protesta que, según los datos policiales, reunió a unas 500 personas y transcurrió sin incidentes.
Las movilizaciones reflejan que el rechazo al traslado del albergue ha dado paso a un conjunto más amplio de reivindicaciones relacionadas con los equipamientos públicos, los servicios sociales y la convivencia en el barrio.
Así lo explica Omar Miyar, secretario de la asociación Zona Oeste, que asegura que el colectivo mantiene sus peticiones iniciales y ha incorporado nuevas demandas.
«Reivindicamos lo mismo de siempre y un poquitín más», señala Miyar. Una de sus principales exigencias es que tampoco se materialice el proyecto de atención a personas sin hogar que, según explica, contemplaba la acogida de unas 34 o 35 personas en la Casa del Mar. El secretario de la asociación considera que se trata de una iniciativa diferente al traslado del albergue y reclama garantías de que no se llevará a cabo.
Frente a ese posible uso, el colectivo propone que las instalaciones se destinen a una residencia de mayores que atienda las necesidades de la población de La Calzada. «Que ahí se ponga una residencia de mayores para el barrio, que hace mucha falta», reivindica Miyar.
La asociación también mantiene su oposición a que las instalaciones de Vicasa se destinen a determinados servicios sociales y plantea como alternativa la creación de un centro de formación para los jóvenes de la zona oeste.
Otra de sus preocupaciones se centra en el funcionamiento del comedor comunitario y en las derivaciones de usuarios desde la Fundación Municipal de Servicios Sociales. Miyar asegura que el colectivo ya trasladó sus inquietudes en una reunión con responsables de Mar de Niebla y relaciona esta cuestión con los problemas de convivencia que, según denuncia, se producen en el entorno de Cuatro Caminos.
Dispuestos a negociar, pero críticos con el Ayuntamiento
Pese a las consignas escuchadas durante las movilizaciones, la asociación asegura que mantiene abierta la posibilidad de sentarse con el Ayuntamiento para abordar sus reivindicaciones.
«Sí, estaríamos dispuestos», responde Miyar al ser preguntado por una posible negociación con el Gobierno municipal. Sin embargo, critica el trato recibido hasta ahora y denuncia lo que considera una falta de atención institucional hacia sus demandas.
«Hubo un ninguneo constante y una criminalización de lo que pedíamos que no procede», sostiene el secretario del colectivo, que añade: «Parece que no importa La Calzada ni la gente de La Calzada».
Miyar también ha querido aclarar la relación de la nueva asociación con Alfonso Camín y su entorno vecinal. Según explica, no existe contacto entre ambas partes, aunque niega que la creación del nuevo colectivo responda a un enfrentamiento personal.
«Nosotros surgimos por unas cuestiones que creíamos que no se defendían y punto, nada más. No es contra Alfonso Camín ni contra nadie», afirma.
La asociación, que ya se encuentra formalmente constituida, asegura contar actualmente con alrededor de 300 socios. Una cifra que, según sus representantes, refleja la implicación vecinal en un movimiento que pretende mantener sus reivindicaciones sobre el futuro de los equipamientos públicos y la convivencia en la zona oeste de Gijón.