Con motivo del Día Mundial de los Animales, el centro asturiano se suma a la campaña internacional ‘See the World Through their Eyes‘, creada para acercar a la población detalles de los ecosistemas de los que depende la biodiversidad del planeta
Proteger el medio ambiente va mucho más allá de los simples eslóganes, de las acciones esporádicas, de algún que otro arrebato de conciencia ocasional. Para hacerlo son imprescindibles compromiso, para empezar; voluntad de esfuerzo sostenido, desde luego… Y, también, a la misma altura que los dos requisitos anteriores, conocimiento. Porque… ¿Cómo defender algo que no se comprende? Pues bien, en aras de potenciar la difusión de ese saber, y coincidiendo con el Día Mundial de los Animales, el Acuario de Gijón, al igual que los otros dos centros españoles integrados en la Fundación BIOPARC -el de Valencia y el de Fuengirola-, se ha sumado a la campaña internacional ‘See the World Through their Eyes‘ (‘Ver el mundo a través de sus ojos’), el fruto de un esfuerzo conjunto para que el ciudadano logre ponerse en los ojos de los muchos animales que pueblan el globo… Y, quizá, entender hasta qué punto la protección de la biodiversidad no solo es deseable; también, vital para la supervivencia de las especies. Incluso, de la nuestra.
Observar, interpretar y conocer para, de ese modo, poder ofrecer los cuidados más adecuados a cada animal son los tres pilares maestros de ese lema, que se traduce en la actividad cotidiana de los tres centros mencionados. En el caso concreto del Acuario, fuentes del mismo aseguran que esa atención a las necesidades de cada especie «se refleja en decisiones que, a menudo pasan desapercibidas para el visitante», pero que están detrás de todo cuando allí acontece, entre bambalinas. Sin ir más lejos, en fechas recientes un equipo del centro construyó, en uno de los acuarios que recrean las condiciones del Indo-Pacífico, una cueva para ofrecer refugio a los tiburones pintarroja ocelados. Y quizá parezca algo frívolo, visto desde fuera, pero no lo es para los escualos beneficiarios de esa nueva estructura, fundamental para su protección. También ocultos a la mirada del público están los entrenamientos veterinarios mediante refuerzo positivo, como el de los tiburones nodriza, acostumbrados a alimentarse sobre una camilla para facilitar determinados procedimientos, y reducir el estrés. Eso, por no hablar de las rondas diarias, de las evaluaciones periódicas de bienestar y de mil prácticas más.
Acciones análogas, cimentadas en los denominados ‘Cinco Dominios’ -expresión que designa el cuidado de la nutrición, el entorno físico, la salud, el comportamiento y el estado mental de cada animal exhibido-, se dan en los BIOPARC de Fuengirola -hogar europeo de especies como los dragones de Komodo o las tortugas gigantes de las Galápagos- y de Valencia -en el que destacan leones, leopardos o rinocerontes-. En todos ellos trabajan a diario amplias legiones de profesionales comprometidos con la comprensión en profundidad de los animales para que, cuando llegue el momento, los diferentes cuidados que se les apliquen sean lo menos invasivos posible. Son ejemplos de ello claros, aunque poco conocidos, el del oricteropo, ‘inquilino’ del BIOPARC valenciano, cuya piel requiere limpiezas e hidrataciones varias veces al día. O el del duiker rojo de Natal, al que se complementa la lactancia materna con biberones para asegurar que recibe los nutrientes óptimos. En fin, actuaciones cruciales todas que, ahora, quedan a la vista de cuantas personas se animen a visitas los tres espacios.




