Varias porciones de lo que parece pan o galletas trituradas, mezcladas con una sustancia verde fluorescente, han aparecido diseminadas por el flanco más cercano a la avenida de Castilla, y a ambos lados del camino que lleva al monumento
Lo sucedido ya ha sido denunciado ante la Policía Local, y personal de EMULSA ha retirado todo cuanto ha sido posible localizar, manteniéndolo bajo custodia; por el momento, no consta la identificación de ninguna persona responsable

Se puede ser amante de los perros, o se puede preferir eludir su compañía, pero ni siquiera esa última preferencia justifica hechos como el acontecido hoy viernes en el parque de Isabel la Católica… Que se suma a una lista de hechos análogos inquietantemente creciente. A primera hora de la mañana, entre las 8.20 y las 8.30, varios dueños de canes se percataban de la presencia, en distintos puntos del lugar, de masas de comida mezcladas con alguna clase de sustancia tóxica. Las mismas fuentes han asegurado a este diario que, al menos, dos cachorros llegaron a ingerir los alimentos en cuestión, precisando por ello atención veterinaria; además, instantes antes fue localizada una ardilla muerta, un punto que, sin embargo, no ha podido ser confirmado por fuentes oficiales. Sea como sea, semejante incidente ya ha sido denunciado ante la Policía Local de Gijón, y personal de la Empresa Municipal de Medio Ambiente (EMULSA) se ha afanado en retirar y mantener bajo custodia cuanto de ese producto ha sido posible localizar.
«Estaba plagado; lo hemos encontrado por mil sitios», relata Yenia Sánchez, autora de la denuncia y una de las habituales del parque. Si bien su perro se libró de la ingesta, no ocurrió lo mismo con los de dos de sus compañeros, que correteaban por la zona canina más próxima a la avenida de Castilla. Allí, ocultos bajo hojas caídas de los múltiples árboles, estaban los pedazos, que Sánchez describe como «una masa de pan, o de galletas trituradas, impregnada de un líquido verde fluorescente». Por si fuese poco, la aludida está convencida de que «quien lo haya hecho añadió algún estimulante para el aroma o el sabor, porque nuestros perros iban directamente a por esa comida». Tras percatarse de lo sucedido, un rápido reconocimiento permitió localizar otras masas similares en los laterales del camino de acceso al monumento de Isabel la Católica. Nada de todo ello, insiste Sánchez, «estaba ayer jueves, porque fui por la tarde», por lo que todo apunta a que quienquiera que lo hizo ejecutó la acción al amparo de noche, o durante esta madrugada.
A la espera de que el Ayuntamiento confirme si la Policía Local ha abierto una investigación, los restos, como se ha dicho, permanecen bajo custodia de EMULSA, en previsión de que los agentes los requieran para un análisis en laboratorio. Por su parte, entre los usuarios del parque ha vuelto a proliferar la misma indignación que se ha desatado cada vez que, en el pasado, se han dado casos análogos. «Estamos hartos; no acabamos de entender qué lleva a una persona a querer hacer daño a los perros de esta manera tan gratuita», reflexiona Sánchez, quien concluye lanzando una reflexión conciliadora… «¿Es que no hay espacio suficiente para que todos estemos a gusto?».