El XVI Informe AROPE muestra un incremento de 1,5 puntos en 2025 con respecto a 2024, el segundo mayor de España, al tiempo que aumentan indicadores como la tasa de pobreza, el ‘sinhogarismo’, y las carencias materiales y sociales
Desde EAPN-AS ponen el foco como causa en el imparable aumento del precio de la vivienda, destacan la importancia de las transferencias sociales y las pensiones para combatir el problema, y alertan de una cronificación entre los jóvenes

La pobreza llama a las puertas de Asturias. Sin dramatismos, sin grandilocuencias, sin que haya de fondo alguna forma de discurso demagógico… Solo los datos objetivos sostienen dicha afirmación. Los mismos que recoge el XVI Informe del Estado de la Pobreza en España y Asturias (AROPE), y que prueban que, en 2025, un 22,4% de la población del Principado se hallaba en riesgo de caer en dicho mal, o de acabar en situación de exclusión social. Esa tasa, 1,5 puntos superior a la de 2024, equivale a 228.000 de los 1.015.128 habitantes con que contaba la región entonces. Y, si bien sigue a cierta distancia del total nacional -3,9 millones, un 25,7% de su población, solo un punto porcentual por debajo de las cifras del año previo-, es, de todos modos, el segundo mayor incremento de cuantos se han producido dentro de las fronteras de España, solo por debajo de Galicia. Y hay un mal, para nada sorprendente, que la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN-AS), autora del documento, sitúa en el foco de esta tendencia: la crisis de la vivienda.
Con el documento ya en manos del Gobierno autonómico desde que ayer viernes el presidente de la Junta General del Principado, Juan Manuel Cofiño, lo recibiese de manos de Elena Rúa, presidenta de EAPN-AS, sus páginas muestran el alza de todos los valores a tener en cuenta. Por poner un ejemplo, a 31 de diciembre del año pasado un 17,2% de los asturianos -174.600 personas- ya vivía en clara dinámica de pobreza, 1,6 puntos por encima de lo visto en 2024, con un 8,8% -89.330 ciudadanos- en situación extrema -percibiendo menos de 679 euros al mes por unidad de consumo-. Los datos se vuelven aún más llamativos en el caso de la pobreza infantil: en 2025 alcanzó el 30,4%, reducida al 19,4% en dinámicas de pobreza extrema. Y eso obliga a desviar la vista hacia otra variable importante: la intensidad en el trabajo o, dicho de otro modo, la obtención de ingresos para la unidad familiar a través del empleo. En ese sentido, el año pasado un 11,1% de los asturianos trabajó menos de un 20% de su potencial, un valor no excesivamente alejado del 8% nacional, pero clave para comprender por qué la renta media anual de 2025 se situó en 23.536 euros, un 3,3% superior a la de 2024, pero todavía insuficiente para afrontar el encarecimiento de la vida. Y ya se sabe que el dinero todo lo condiciona… De ahí que un 6,7% de los asturianos -68.000 personas- padeciese carencias materiales y sociales severas. Eso sí, si bien se trata de un valor superior al 5,7% de 2024, no alcanza el 8,1% nacional.
El ‘pozo negro’ de la vivienda
Como se ha mencionado, de entre los múltiples elementos que contribuyen a dibujar esta realidad hay uno que acapara buena parte del protagonismo: el precio de la vivienda. A tenor de lo reflejado en el Informe AROPE, en 2025 los asturianos en situación de pobreza tuvieron que destinar, de media, un 34,5% de sus ingresos a costear los múltiples gastos relacionados con el hogar. La traducción al lenguaje coloquial es simple: hoy por hoy, con los precios como están, ni siquiera un relativo aumento de los ingresos de esas unidades familiares sirve para paliar su realidad, ya que el mercado inmobiliario devora cualquier incremento. La consecuencia inmediata es una cronificación de la pobreza. Así, no debe sorprender que el año pasado un 12,2% de los asturianos incurriese en demoras o impagos de sus rentas o hipotecas, continuando con la tendencia alcista que se viene dando desde 2021. A ese respecto, los alquileres vuelven a ser la ‘fea’ del baile, ya que hasta un 40,2% de quienes viven en tal régimen figura en riesgo de pobreza y exclusión social. Finalmente, y al margen de la vivienda, un 38,7% de los pobladores del Principado tiene problemas para llegar a fin de mes, y hasta el 19,8% se las ve y se las desea a la hora de afrontar gastos básicos, como llenar la nevera o la despensa.
¿Hay alguna forma eficaz, dado el escenario de prense, de luchar contra semejante realidad? Pues en EAPN-AS opinan que sí. Y no con estrategias especialmente rompedoras, ni novedosas. Al parecer de Elena Rúa y de su equipo, basta con prestar más atención, y dedicar más recursos, a las transferencias sociales y, específicamente, a las pensiones, dos mecanismos que en la entidad identifican como esenciales para, poco a poco, ir compensando la desigualdad. Y es que, tal como se ha podido comprobar, a escala nacional las transferencias realizadas por las diferentes Administraciones públicas lograron reducir la tasa de pobreza del 41,9 % al 19,5 % en 2025, evitando que unos once millones de españoles se viesen abocados a ese escenario. En el caso concreto de Asturias, un 23,2% de sus gentes esquivó la pobreza gracias a las pensiones y a las ayudas de supervivencia, y otro 6,8%, valiéndose de distintas transferencias periféricas. Fue eso lo que permitió mantener la tasa de pobreza en el 17,2% antes mencionado, y lo que, en último término, lleva a EAPN-AS a clamar por «políticas sociales más ambiciosas, con mayor alcance e intensidad, y que sean fiscalmente más redistributivas».