La artista estadounidense convierte el Teatro Jovellanos en una celebración intergeneracional con sus grandes canciones, un alegato en favor de Gaza y un recuerdo a Lorca antes de recoger el Premio Princesa de Asturias de las Artes

Una Patti Smith inmensa conquistó ayer a los elegidos -los que lograron conseguir entrada en esas eternas colas virtuales- reunidos en el Teatro Jovellanos de Gijón. 50 años después de su primer concierto en España, como bien recordó la norteamericana, y con una voz y energía intactas, la eterna rockera hizo un repaso por algunos de los temas que la han alzado como icono y leyenda del rock. El clímax llegaba con Because the Night, su tema más popular, donde el espacio, con todas las butacas ocupadas, se puso en pie para acompañar a una banda en la que, en piano y guitarra, se encontraban sus dos hijos, Jackson y Jesse Paris.
Hubo espacio para recordar a Fred «Sonic» Smith, padre de ambos. A Jim Morrison. Al poeta Arthur Rimbaud. Y, entre medias, a pronunciar un emotivo alegato a favor de Gaza y en contra de cualquier guerra, a la dedicatoria a Lorca, a un tímido «Hola» en español como carta de presentación y a una muestra de por qué la de Chicago recogerá este viernes el Premio Princesa de Asturias de las Artes en Oviedo. No faltó la fuerza, el carisma y la energía que la encumbraron hace más de cinco décadas. «People Have the Power» cantó y reivindicó en su último pase. Que no se olvide.