La artista ha rememorado en el Festival Literario de Londres el momento en que cientos de voces interpretaron People Have the Power ante ella en La Fábrica de La Vega, una experiencia que, según ha contado a la cantante británica, le hizo pensar en su marido fallecido

El recuerdo de los Premios Princesa ha calado hondo en Patti Smith, que sigue llevando Oviedo muy presente. Así, apenas unos días después de recibir el galardón en la categoría de Artes, la cantante y poeta ha recordado con emoción la sorpresa que vivió frente a la antigua Fábrica de Armas de La Vega, donde alrededor de 3.000 personas interpretaron uno de sus himnos más conocidos -People have the power- sin que ella supiera lo que estaba a punto de ocurrir. «Para mí, aquello fue el pan de los ángeles», resumió ante Dua Lipa durante una conversación celebrada este domingo en el Festival Literario de Londres.
La escena, organizada en la víspera de la ceremonia de los galardones, reunió a participantes de 90 coros que se sumaron al homenaje para cantar People Have the Power. Niños, familias y personas de distintos ámbitos y capacidades formaron parte de una interpretación colectiva que sorprendió por completo a la artista estadounidense. Tal y como recoge Vanity Fair, Smith relató el momento durante la charla con Dua Lipa, en la que ambas hablaron de sus memorias, Pan de ángeles. La cantante británica le preguntó por el significado de ese título y la respuesta llevó a Smith de vuelta a Asturias, a una experiencia que describió como difícil de explicar. «De repente, toda esa gente empezó a cantar y fue… no sé cómo explicarlo. Simplemente lo sentí», recordó. La artista explicó que había llegado desprevenida, vestida de manera informal y con una camiseta vieja, sin imaginar que se encontraría con semejante recibimiento.
El recuerdo a su marido, Fred «Sonic» Smith
La emoción de Patti tuvo también un componente íntimo. People Have the Power, publicada en 1988, fue escrita junto a su marido, Fred «Sonic» Smith, fallecido en 1994. La canción se convirtió con los años en un himno a la capacidad colectiva para impulsar cambios y defender la libertad. Al recordar las voces de Oviedo, la artista pensó en él y en cómo habría vivido aquella interpretación. «A Fred le habría encantado», explicó durante la conversación. Según relató, cuando compusieron la canción, su marido esperaba que algún día pudiera servir a quienes necesitasen expresarse, encontrar palabras que les dieran fuerza o recuperar el ánimo: «Él no vivió lo suficiente para ver cómo la canción llegaba a ese punto». Por eso, entre los recuerdos que le dejó el homenaje, destacó la imagen de los niños que habían aprendido sus partes, los coros y las armonías para participar en la sorpresa.