El proyecto El Llar Cohousing lleva diez meses esperando avances tras una presentación municipal que generó grandes expectativas entre sus promotores

Lo que comenzó como un proyecto ilusionante para impulsar una nueva forma de vivir en Gijón se ha convertido en una espera marcada por la incertidumbre y, sobre todo, por la falta de información municipal. La cooperativa El Llar Cohousing ha denunciado este martes el silencio de la Concejalía de Urbanismo, dirigida por Jesús Martínez Salvador, después de meses sin recibir respuestas concretas sobre el futuro de su iniciativa de vivienda colaborativa intergeneracional.
Su presidente, Amalio Espinosa, ha comparecido esta mañana ante el Ayuntamiento de Gijón para reclamar explicaciones sobre un procedimiento que, según recuerda, recibió el respaldo unánime del Pleno municipal hace más de diez meses. Detrás de la iniciativa hay unas 50 personas y alrededor de 30 familias que llevan años trabajando para hacer realidad un modelo residencial basado en la convivencia, los espacios compartidos y el apoyo mutuo.
La situación resulta especialmente frustrante para sus promotores por los compromisos y expectativas que, aseguran, se generaron desde el propio Ayuntamiento. Según relata Espinosa, los primeros contactos para impulsar el proyecto comenzaron hace aproximadamente cuatro años, pero fue en mayo de 2025 cuando la cooperativa presentó formalmente su propuesta. Entonces, Martínez Salvador habría trasladado su disposición a trabajar con los técnicos municipales para estudiar su viabilidad.
Los meses fueron pasando hasta que, en diciembre de 2025, llegó lo que parecía el impulso definitivo. El día 4, según explica el presidente de la asociación, recibieron una llamada del propio concejal convocándolos a una reunión en el Ayuntamiento. En aquel encuentro participaron distintos responsables municipales vinculados a Urbanismo y Vivienda.
La sorpresa fue mayúscula: el Ayuntamiento les comunicó que había localizado una parcela que podría encajar con las necesidades del proyecto. Los representantes de El Llar acogieron favorablemente la propuesta y salieron de aquella reunión convencidos de que la iniciativa empezaba a tomar forma.
La satisfacción municipal fue tal, según recuerda Espinosa, que a la salida del encuentro se había convocado a los medios de comunicación para dar a conocer los avances. Los plazos que se trasladaron entonces apuntaban a que el procedimiento de concurso podría resolverse en unos tres o cuatro meses.
Sin embargo, aquel optimismo contrasta con la situación actual. Los promotores aseguran que estaba prevista una nueva reunión alrededor de Semana Santa, pero que desde entonces la comunicación con Urbanismo prácticamente desapareció.
El silencio administrativo y político tiene consecuencias que van mucho más allá de los papeles. Algunas de las familias implicadas comenzaron a organizar su futuro económico ante la perspectiva de que el proyecto pudiera avanzar antes de finalizar 2026. Varias solicitaron información sobre financiación y otras, según la asociación, incluso han empezado a vender sus viviendas para afrontar el cambio residencial.
Ahora, sin un calendario definido ni explicaciones sobre el estado del expediente, esas decisiones quedan rodeadas de incertidumbre.
Desde El Llar insisten en que no pretenden obtener privilegios ni esquivar los procedimientos legales. «No pedimos trato de favor ni una adjudicación directa», subrayan. Su reivindicación pasa por conocer qué ha sucedido desde la aprobación plenaria, en qué punto se encuentra la tramitación y cuándo podrán volver a sentarse con los responsables municipales.
La cooperativa reclama, por tanto, algo aparentemente sencillo: una reunión y un calendario de actuaciones. Considera especialmente difícil de entender que, después de presentar públicamente los avances y trasladar expectativas de plazos relativamente cortos, la Concejalía de Urbanismo no haya mantenido una comunicación fluida con quienes impulsan el proyecto.
El caso vuelve a colocar bajo el foco la gestión de Jesús Martínez Salvador al frente de Urbanismo, esta vez no tanto por una decisión concreta como por la ausencia de explicaciones sobre un compromiso municipal.
Pese al malestar acumulado, El Llar asegura que mantiene su apuesta por Gijón y su disposición a colaborar con el Ayuntamiento. Sus integrantes todavía confían en que el proyecto pueda salir adelante, aunque advierten de que el tiempo transcurrido está pasando factura a las familias.
La pregunta que trasladan ahora al Gobierno municipal es clara: qué ha ocurrido con aquella parcela, con el concurso anunciado y con los plazos que se pusieron sobre la mesa en diciembre. Diez meses después del acuerdo plenario, la cooperativa continúa esperando respuestas.