La Consejería de Cultura destina 400.107 euros a restaurar hórreos, cabazos, cabañas de teito y otros elementos de la arquitectura tradicional. Las obras podrán ejecutarse hasta octubre de 2027

Los hórreos, las paneras y otras construcciones que dibujan el paisaje rural asturiano recibirán un nuevo impulso para evitar su deterioro. La Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte ha concedido 400.107 euros en ayudas para conservar, restaurar y rehabilitar 102 inmuebles tradicionales repartidos por 41 concejos del Principado. La convocatoria permitirá financiar intervenciones en hórreos y paneras, cabazos del occidente, cabañas de teito de Somiedo y otros elementos de la arquitectura popular, como fuentes, pajares y construcciones auxiliares. Las subvenciones están dirigidas a particulares y entidades sin ánimo de lucro que se encargan de mantener estos bienes, cuya conservación requiere en muchos casos materiales tradicionales y conocimientos especializados.
Las ayudas forman parte del Plan del Horru, la estrategia del Gobierno asturiano para frenar el abandono de estas construcciones y facilitar que continúen formando parte de la vida de los pueblos. La resolución establece el abono íntegro de las cantidades concedidas y amplía los plazos para que los beneficiarios dispongan de más margen para ejecutar las obras: podrán hacerlo hasta el 15 de octubre de 2027 y tendrán hasta el 15 de noviembre de ese mismo año para justificar los trabajos.
El programa no se limita a financiar restauraciones. El Ejecutivo también impulsa el proyecto Pegoyu, que ha permitido recuperar 103 piezas procedentes de hórreos en ruinas para reutilizarlas en otras intervenciones. La iniciativa busca aprovechar materiales que todavía pueden tener una segunda vida y facilitar reparaciones respetuosas con la arquitectura original.
A estas medidas se suma la revisión del Reglamento de Patrimonio Cultural, cuya reforma se sometió a información pública en septiembre. El texto contempla facilitar nuevos usos compatibles con la protección de estas construcciones, como actividades culturales, artesanales o vinculadas a los productos locales y al turismo rural. El objetivo es que hórreos, paneras y cabazos no queden reducidos a elementos abandonados del paisaje, sino que puedan mantenerse y conservar su valor patrimonial a largo plazo.