El envejecimiento de las plantillas y la falta de nuevos profesionales ponen contra las cuerdas a uno de los sectores fundamentales de la economía asturiana

La construcción asturiana se enfrenta a una paradoja que preocupa cada vez más a las empresas del sector: aumenta el número de jóvenes que estudian Formación Profesional relacionada con la actividad, pero siguen faltando trabajadores para cubrir las necesidades del mercado laboral. La escasez de profesionales cualificados, unida al envejecimiento de las plantillas y a las dificultades para garantizar el relevo generacional, amenaza con convertirse en uno de los principales desafíos de esta industria en el Principado.
Así se puso de manifiesto durante el último Desayuno Dualiza, celebrado en la Fundación Laboral de la Construcción, donde representantes de empresas y centros educativos analizaron los obstáculos que encuentran para incorporar nuevos trabajadores y adaptar la formación a las necesidades reales del sector.
La demanda de profesionales se extiende prácticamente a todos los oficios. Entre los perfiles más buscados destacan instaladores de diferentes especialidades, oficiales, encargados de obra, técnicos de montaje y peones. Una necesidad que, según los participantes en el encuentro, no responde a una situación puntual, sino que previsiblemente se mantendrá a corto, medio y largo plazo.
Además, el problema presenta diferencias territoriales. Las empresas encuentran dificultades para contratar personal en distintas zonas de Asturias, aunque la situación resulta especialmente complicada en el occidente y el oriente de la comunidad.
Los centros educativos asturianos han detectado un incremento de las matriculaciones en ciclos de FP vinculados a Edificación y Obra Civil, Electricidad y Electrónica, e Instalación y Mantenimiento. Sin embargo, el crecimiento del alumnado todavía resulta insuficiente para responder a las necesidades de contratación de las compañías.
A esta situación se añade el progresivo envejecimiento de los trabajadores del sector. Muchas empresas necesitan incorporar nuevas generaciones de profesionales para sustituir a quienes se acercan a la jubilación, al tiempo que deben adaptarse a los avances tecnológicos que están transformando los materiales, las herramientas y la maquinaria utilizada en las obras.
La falta de personal también genera dificultades en la propia formación de los futuros trabajadores. Aunque los centros educativos consiguen generalmente plazas de aprendizaje en empresas para los estudiantes de segundo curso, la incorporación del alumnado de primero resulta más complicada.
Uno de los principales obstáculos es que las compañías no siempre cuentan con trabajadores suficientes para supervisar y acompañar a los estudiantes durante sus prácticas, lo que dificulta ampliar la colaboración con los centros.
La FP Dual, una de las claves para solucionar el problema
Durante el encuentro se plantearon distintas medidas para mejorar la conexión entre el sistema educativo y las necesidades empresariales. Entre ellas destacan reforzar la orientación profesional, crear figuras que faciliten la relación entre centros y compañías y simplificar los procedimientos administrativos asociados a la FP Dual.
Otro de los asuntos que despertó preocupación fue la preparación en prevención de riesgos laborales. Los participantes advirtieron de que parte del alumnado finaliza sus estudios sin haber adquirido toda la formación preventiva específica necesaria para incorporarse a una obra.
El sector reclama, por tanto, una mayor coordinación entre administraciones, centros educativos y empresas para conseguir que el aumento de estudiantes se traduzca en nuevas incorporaciones laborales.
El reto no consiste únicamente en atraer más jóvenes a la construcción, sino en garantizar que reciban la formación adecuada y encuentren oportunidades reales de empleo, evitando que la falta de profesionales siga condicionando el futuro de una actividad fundamental para la economía asturiana.