Somos Asturies denuncia que Jesús Sanz Montes actúa como «un vulgar censor» y considera que la decisión perjudica a la cultura asturiana

La polémica por la negativa del Cabildo de la Catedral de Oviedo a permitir el rodaje de la nueva adaptación de La Regenta para Netflix continúa creciendo y suma nuevas críticas políticas. Somos Asturies ha cargado directamente contra el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, al que acusa de comportarse como «un vulgar censor», después de que la institución eclesiástica rechazase autorizar la grabación de varias escenas en el interior del templo por considerar que la novela de Leopoldo Alas «Clarín» constituye un ataque a la Iglesia.
El candidato de Somos Asturies en el Frente Amplio y miembro de la coordinadora de la formación, Kike López, ha cuestionado duramente los argumentos empleados para justificar la decisión. A su juicio, resulta «anacrónico» que, en pleno siglo XXI, se siga recurriendo al supuesto anticlericalismo de una obra publicada hace casi siglo y medio para impedir una producción audiovisual vinculada estrechamente a la historia de Oviedo.
López considera que el arzobispo está trasladando su propia ideología política a la actuación de la Iglesia asturiana y sostiene que la negativa constituye una forma de censura cultural. La formación lamenta, además, que la producción haya buscado localizaciones alternativas en el País Vasco, privando a Asturias de una oportunidad de promoción internacional.
La controversia comenzó después de conocerse que la productora Elástica Films había solicitado permiso para grabar varias secuencias en la Catedral de Oviedo. Según explicó el deán del templo, Benito Gallego, la institución recibió un documento de 25 páginas relacionado con el guion y, tras examinarlo, decidió no autorizar el rodaje.
«Es una buena novela, pero claramente no se distingue como una novela: es un ataque a la Iglesia», afirmó Gallego en declaraciones recogidas inicialmente por La Nueva España. El responsable eclesiástico defendió también que la Catedral no debía facilitar sus instalaciones para una producción que, a su entender, cuestiona a la institución religiosa.
El Cabildo ha alegado asimismo dificultades organizativas, recordando las molestias ocasionadas durante grabaciones anteriores y la elevada afluencia de visitantes que recibe actualmente el templo.
Sin embargo, para Somos Asturies existe una contradicción difícil de justificar: la Catedral ya había acogido rodajes vinculados a La Regenta en 1974 y en la adaptación televisiva estrenada en 1995, dirigida por Fernando Méndez-Leite y protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón.
Una polémica que salpica a la candidatura cultural de Oviedo
Las críticas de Somos Asturies se suman a las expresadas por IU-Convocatoria por Oviedo. Su portavoz, Gaspar Llamazares, ha calificado de «escandaloso» el rechazo y ha reclamado al alcalde, Alfredo Canteli, que se pronuncie públicamente.
La formación considera que la decisión perjudica la promoción cultural, turística y económica de la ciudad, especialmente cuando Oviedo aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031.
También han mostrado su malestar distintas personalidades del ámbito cultural. El escritor y director de la Semana Negra de Gijón, Miguel Barrero, recordó que las anteriores adaptaciones pudieron utilizar la Catedral y cuestionó que ahora se impida hacerlo. Por su parte, el exconcejal gijonés Santos Tejón criticó que se mantengan prejuicios semejantes a los existentes cuando apareció la novela.
La producción de Netflix, cuyo rodaje comenzó en octubre, está dirigida por Mar Coll y protagonizada por Ester Expósito, que interpretará a Ana Ozores. El reparto incluye también a Oriol Pla como Fermín de Pas, Vito Sanz como Víctor Quintanar y Borja Luna como Álvaro Mesía.
La película ofrecerá una nueva interpretación de la obra de Clarín desde una perspectiva femenina contemporánea.
La controversia recupera así un enfrentamiento histórico entre la novela y determinados sectores eclesiásticos. Ya en 1885, el entonces obispo de Oviedo, Ramón Martínez Vigil, criticó públicamente la obra por su representación del clero.