La formación aboga desde el pozo Santa Bárbara por poner las necesidades cotidianas de la mayoría social en el centro de las políticas públicas, y centra sus argumentos en cuestiones como la vivienda, el coste de la vida o el empleo digno

A tres semanas y dos días para que España decida la composición de su próximo Gobierno nacional, el denominado Frente Amplio, la gran coalición de fuerzas progresistas creada como alternativa a la izquierda del PSOE, ya tiene su organigrama listo en Asturias… Y está preparado para la liza que se avecina. Así, al menos, lo manifestaban este jueves sus cuadros, con Juan Ponte como cabeza de lista regional al Congreso, y Antona Luengo como aspirante al Senado, en un simbólico acto celebrado en el pozo María Luisa, en Turón, a modo de presentación formal. La cita sirvió no solo para compartir con militantes y simpatizantes las líneas generales de su proyecto político; también, y quizá más importante, para divulgar su condición de agrupación combativa, centrada más en la acción que en las promesas, y decidida a intervenir en las necesidades reales de los ciudadanos.
«Hoy día no hay medias tintas; no podemos ser tibios: hay que elegir», reconocía ayer Ponte, inquieto, como tantos otros, ante el avance de la derecha -en especial, de su vertiente más radical-, y preocupado por lo que en el Frente Amplio se entiende como una deriva del PSOE hacia dicha tendencia, en forma de privatizaciones. Ante tal perspectiva, la estrategia del equipo de esta coalición es centrar el tiro en solucionar problemas cotidianos, como el coste de la cesta de la compra, la creación de empleo digno y, muy especialmente, la crisis de la vivienda. En ese sentido, Ponte apostó desde Turón por hacer cumplir el artículo 47 de la Constitución; el mismo que define la vivienda como un derecho. «No nos merecemos vivir en zulos; queremos más palacios del pueblo», sentención, tachando de «absolutamente inmoral» que se haya llegado al extremo de especular con algo tan esencial.
El problema es complejo, pero en el Frente Amplio se ven con capacidad para atajarlo de una vez por todas. Máxime a tenor, como recordó Luengo, de que el mero hecho de que la izquierda se haya coaligado de manera tan nutrida -algo que no sucedía «desde 1977»- es de por sí un hito. «No tenemos miedo porque, cuando nos unimos, somos capaces de darle la vuelta a cualquier tortilla», manifestó la aspirante a senadora. Tanto es así que, retomando el discurso esgrimido por los cuadros nacionales, recordó que el Frente Amplio «va a por el Ministerio de Vivienda». No obstante, también prestó atención a problemáticas directamente conectadas a la realidad del Principado, como el peaje del Huerna, cuya supresión definitiva volvió a reclamar. Aun así, su gran promesa ayer fue, una vez convertida en senadora, «abrir ventanas y sacudir alfombras» para devolver su prestigio y honradez la Cámara Alta.