La representante sindical cuestiona la actitud de determinados responsables y denuncia posibles presiones contra quienes participan en las protestas

El conflicto laboral en Alimerka continúa intensificándose a medida que se acerca la huelga del próximo 11 de noviembre y la cita judicial prevista para el 20 de enero en la Audiencia Nacional. La decisión de la cadena asturiana de supermercados de sustituir el sistema de turnos 5+2, que garantizaba dos días de descanso por cada cinco trabajados, por un modelo 6+1 ha desatado el malestar entre buena parte de su plantilla. Una medida que, según los sindicatos, supone un importante retroceso en materia de conciliación y condiciones laborales.
Arantxa Carcedo Saavedra, miembro del Comité de Empresa de Alimerka y responsable de Acción Sindical de CCOO Servicios de Asturias, analiza en una entrevista concedida a este medio las consecuencias de la decisión empresarial, cuestiona las razones esgrimidas por la dirección y advierte de que los trabajadores están dispuestos a mantener las movilizaciones hasta recuperar el calendario anterior.
Para Carcedo, resulta especialmente difícil comprender el cambio de postura de una compañía que hace apenas un año presentó la implantación de las 37,5 horas semanales y los dos días de descanso como un avance histórico. «El 5+2 consiguió generar una ilusión y una motivación entre la plantilla que no se habían visto nunca», recuerda.
La representante sindical considera que aquel acuerdo permitió mejorar un ambiente laboral deteriorado por años de conflictos, recortes de personal y la implantación de la polivalencia funcional. También recuerda el esfuerzo realizado por los empleados durante la pandemia, cuando garantizaron el abastecimiento de la población mientras asumían riesgos para su propia salud. «Aquel compromiso con la sociedad debería ser reconocido y valorado por la empresa. Sin embargo, parece que la Dirección de Alimerka tiene la memoria muy frágil», lamenta.
«Detrás de esta decisión hay una estrategia de reducción de costes»
Una de las principales discrepancias entre empresa y sindicatos reside en las razones del cambio de calendario. Mientras Alimerka lo justifica por necesidades organizativas y productivas, CCOO considera que el verdadero objetivo es reducir gastos.
«No cabe ninguna duda de que detrás de esta decisión hay una estrategia de reducción de costes a costa de los derechos y del bienestar de las trabajadoras y trabajadores», sostiene Carcedo, quien acusa a la compañía de anteponer sus resultados económicos a las condiciones laborales.
La sindicalista insiste en que las dificultades organizativas podrían resolverse mediante nuevas contrataciones, una planificación más eficiente y la eliminación de la polivalencia funcional. «No se puede exigir que una misma persona haga de todo, muchas veces sin los medios ni la formación necesarios, y después utilizar los problemas que eso genera como excusa para recortar derechos», argumenta.
Unos 26 días menos de descanso al año
Las consecuencias del nuevo calendario constituyen otro de los principales motivos de preocupación. Según los cálculos expuestos por Carcedo, la sustitución del 5+2 por el 6+1 implica perder aproximadamente 26 días de descanso anuales y eliminar los fines de semana largos de sábado, domingo y lunes que los empleados disfrutaban cada seis semanas.
Pero el impacto, asegura, va mucho más allá de los horarios. «Se está viviendo una situación de agotamiento, indignación y mucha frustración. Existe una sensación generalizada de que la empresa no respeta ni valora a las personas que trabajan en ella», afirma.
El deterioro de la motivación también preocupa a CCOO. Carcedo considera contradictorio que la dirección reclame compromiso a sus empleados mientras adopta decisiones que, según denuncia, empeoran significativamente su calidad de vida.
Denuncian amenazas de posibles represalias
La tensión también se ha trasladado al ambiente interno de algunos establecimientos. Preguntada por el posible miedo a participar en las protestas, Carcedo asegura que el descontento supera cualquier temor.
«La indignación que existe ahora mismo es mucho mayor que el miedo a posibles represalias», sostiene.
No obstante, denuncia que el sindicato tiene conocimiento de «amenazas de posibles represalias por parte de algunos responsables y supervisores», unas afirmaciones que atribuye a determinados mandos y que califica de «absolutamente inaceptables».
«A veces parece que algunos mandos se sienten propietarios de la empresa y olvidan que también son trabajadores», añade.
La próxima gran cita del conflicto será el 11 de noviembre, cuando los empleados de Alimerka participarán en la huelga convocada para esa jornada, dando visibilidad a sus reivindicaciones mediante piquetes y pancartas propias.
Carcedo espera una participación importante y recuerda que la plantilla ya ha demostrado anteriormente su capacidad de movilización. Aunque descarta por ahora una huelga específica por el mismo motivo mientras se tramita la demanda judicial, asegura que continuarán desarrollándose otras acciones de presión, como la recogida de firmas.
La representante sindical también destaca el respaldo recibido por parte de consumidores y organizaciones sociales, especialmente de la Unión de Consumidores de Asturias, que ha reclamado la restitución de las condiciones anteriores.
«Al final, los consumidores también tienen capacidad para premiar o penalizar las decisiones de una empresa con algo tan cotidiano como su carro de la compra», advierte.
La Audiencia Nacional, próxima batalla
El conflicto tiene otra fecha señalada en el calendario: el 20 de enero, cuando está previsto que llegue a la Audiencia Nacional. CCOO confía en que la Justicia considere injustificada la eliminación del 5+2 y obligue a recuperar el sistema anterior.
Carcedo sostiene, además, que los problemas de funcionamiento y la pérdida de clientela que atribuye a la compañía están relacionados con la polivalencia funcional y su repercusión sobre la calidad del servicio, y no con los dos días de descanso.
En cualquier caso, advierte de que una resolución desfavorable no supondría el final del conflicto. «Si la sentencia no fuera favorable, se recurrirá y se seguirán utilizando todas las vías de movilización y presión que estén al alcance. No se va a claudicar ni a abandonar esta lucha».
La sindicalista concluye con una reivindicación del origen del acuerdo que ahora está en disputa: «El 5+2 no fue un regalo de la empresa, sino una conquista fruto de la negociación sindical y del esfuerzo de toda la plantilla».
Una conquista que, asegura, los trabajadores seguirán defendiendo tanto en los tribunales como en la calle.