CARMEN POSADAS, ESCRITORA
«La fascinación por la perla Peregrina procede de su mención en diferentes textos a lo largo de la historia: en El Quijote, Alejandro Dumas, Galdós en los Episodios Nacionales»
«Yo diría que Margaret Thatcher es un tío. Manda como un hombre. Pero Angela Merkel no manda como un hombre»

La última vez que se vio fue en el 2011, la perla Peregrina, en una subasta de Sotheby’s. No se sabe en qué manos, pero sí en qué país: Arabia Saudí. El postor pagó 14 millones de dólares por ella que reflejan 500 años de existencia, desde que un viejo esclavo pagó su libertad con ella hasta que Elizabeth Taylor la rescató de las fauces de su caniche. Richard Burton, con esplendor galés, se la había regalado. El poder de Hollywood de los 60 sólo era el correlato del poder de José Bonaparte, de la Reina Victoria, de Felipe V, de Carlos II, de Felipe IV o Felipe II. De mano en mano, oculta, expoliada, robada, vendida, siempre coronando a la realeza, siempre simbolizando el minutísimo material del que están hechos los imperios, sintetizando la sangre, el dinero, la vanidad y el sexo. Carmen Posadas sigue el rastro de esta joya a lo largo de la historia en su última novela La leyenda de la Peregrina.
–Me gusta pensar que en La leyenda de la Peregrina subyace una idea que desarrolló Walter Benjamin hace un siglo, el aura que evocan las obras de arte o los objetos, en general. El aura de la Peregrina es una acumulación de tiempo y de poderes políticos que se fueron sucediendo. ¿Cómo sería ese aura del poder hasta que la Peregina llegó a las manos de Elisabeth Taylor?
-La Peregrina siempre estuvo en manos muy poderosas. Ha sobrevivido a robos, expolios, incendios. En la época de Felipe V se produce el incendio de El Alcázar instigado por el rey. Felipe V llega de Versalles y se instalaba en un sitio horrible, negro, oscuro, húmedo. ¿Dónde me he metido yo? El hecho es que el Alcázar arde de arriba a abajo. Se pierden varios cuadros de Velázquez, alguna obra de Tiziano, las Meninas también las tiraron por la ventana y está documentado que la perla Peregrina se salvó. Tuvo suerte porque no quedó nada. Donde antes estaba el Alcázar es donde se levanta el actual Palacio Real.
-Cada uno de los hombres y mujeres que tuvo la Peregrina le dio un uso distinto a la hora de adornarse. Y me parece interesante porque esto, de alguna manera, describe las diferentes maneras del poder, las diferentes vanidades del poder. ¿Cuáles te has encontrado?
-Carlos II, que era un hombre afectado terriblemente por la consanguineidad y esa vocación de los Austrias por casarse entre ellos, era hijo de Felipe IV, que llegó a tener cuarenta hijos bastardos pero ninguno legítimo para el trono. El pobre Carlos II era un deshecho. y decoró su sombrero con la perla porque así, decían, miraban a la perla y no le miraban a él. El caso de las mujeres, la perla estuvo emparejada con un diamante muy grande, tan grande como una cajetilla de cigarros, llamado El Estanque. Ese diamante se salvó del incendio del Alcázar, pero a Fernando VII, no se sabe por qué, le pareció una birria y lo separó de la perla, adornando la empuñadura de su espada, degradando el diamante. Con José Bonaparte, en su breve periodo, la perla se va en cuanto se declara la guerra de la independencia, a Francia, y lo primero que hace es arramplar con todo lo que puede. Pérez Galdós cuenta en El equipaje del rey José, uno de los episodios nacionales, que había un convoy de veinte kilómetros con todo un expolio. Es verdad, cada uno usa la perla de una manera diferente. Nunca había hecho esta reflexión.
-Hay objetos que suscitan una fascinación en los sujetos. Pienso en una obra de arte como El origen del mundo de Courbet, primero en manos turcas, después en manos de los nazis, después en manos de Lacan. Entiendo que esa fascinación deriva de las manos que lo tuvieron, con quién compartió habitación, quién lo perdió, quién lo robó o lo confiscó. Todos esos avatares se pegan al lienzo y le dan ese valor. Con la Peregrina sucede lo mismo. ¿Cómo definirías la fascinación de la perla?
-Fue un objeto muy codiciado. En el caso de El origen del mundo, un cuadro escandaloso. Sucede los mismo con El grito de Munch, un cuadro sobrevalorado que han robado, al menos, en cuatro ocasiones. Ya tiene otra connotación a parte de su valor histórico. Sucede algo parecido con La Gioconda de Da Vinci. Un cuadro absolutamente sobrevalorado. Hay objetos que, aparte de su valor, tienen un valor mítico. Y la fascinación de la Peregrina procede de su mención en diferentes textos a lo largo de la historia: en El Quijote, Alejandro Dumas, Galdós en los Episodios Nacionales. Es el tipo de objeto que, sin ser protagonista de ningún libro, está presente en las crónicas y la literatura.
«Cuando una reivindicación como es equiparar los derechos de hombres y mujeres se frivoliza con la feminización de los meses del calendario, es fácil que los hombres piensen que estas mujeres se han vuelto locas»
-Esta novela también es un retrato de como ha evolucionado la mujer en el poder
-Yo creo que ha habido una evolución en cómo la mujer ha detentado el poder. Es muy curioso saber que las reinas han marcado una impronta. Tenían que ser más inteligentes y más crueles que los hombres porque si no era así, se las merendaban. Tenían que ser mujeres extraordinarias para alcanzar ese poder. Hasta mediados del siglo XX, las mujeres han ejercido el poder como los hombres y, a veces, han sido más crueles que los hombres. Yo diría que Margaret Thatcher es un tío. Manda como un hombre. Pero Angela Merkel no manda como un hombre. Ahora las mujeres no necesitan adoptar patrones de conducta masculinos para ejercer el poder y ese es un dato muy reciente en la historia.
-Y de alguna manera, han aportado sentimentalidad al poder, la capacidad para poder emocionarse en una rueda de prensa sin menoscabo de la racionalidad para ejercerlo.
-Ahora se comportan como mujeres que pueden ejercer el poder. En la empresa es bastante notable. Los hombres son más jerárquicos y las mujeres más horizontales.
-La ley Trans ha supuesto abrir el debate de lo que significa ser mujer.
-El feminismo antes de la ley trans me interesa más. Quiero decir que la ley afecta a una minoría.
-Desde luego mañana no acudirá un millón de personas al registro civil a inscribirse el cambio de género.
-(Risas) Desde luego que no. Lo que me irrita de este discurso feminista al que se ha apuntado este gobierno es que las reivindicaciones de las mujeres son otras: la brecha salarial, el techo de cristal, la conciliación. Esos son los asuntos. Incorporar el lenguaje inclusivo es desvirtuar la lucha y llevarla a niveles estúpidos. A mí no me cambia la vida decir todas, todos y todes. Y además la cosa se vuelve grotesca. En la Universidad de Granada han propuesto feminizar los meses del calendario: enera, febrera, en fin. Cuando una reivindicación como es equiparar los derechos de las hombres y las mujeres se frivoliza con esto otro, es fácil que los hombres piensen que estas mujeres se han vuelto locas. Y además tienen razón. Pero además, este discurso es adoptado por el poder porque es más fácil estar en esa lucha de todos, todas y todes que solucionar los problemas reales. El Ministerio de Igualdad debería estar resolviendo los tres problemas que más nos afectan a las mujeres. Pero eso es muy complicado.
-¿De qué manera crees que la mujer se ha incorporado a la industria de la literatura en estos veinte años y en qué ha cambiado respecto al siglo anterior? Es evidente que comienza a haber más escritoras publicadas en consonancia con el hecho de que en España leen mucho más las mujeres.
-Es curioso como las que más libros venden han sido mujeres. Las noveles de misterio de Agatha Christie, el fenómeno de J.K. Rowling ha sido sideral e, incluso, Cincuenta sombras de Grey ha vendido millones y no es precisamente uno de mis libros favoritos. En este momento, lo que escribe y leen las mujeres interesa mucho. Sin embargo, donde la escritora no tiene presencia o muy escasa es en los premios. El Nobel de vez en cuando se otorga por obligación, el premio Cervantes, efectivamente, no ha tenido mujeres, salvo Ana María Matute y por lo tanto, está descompensado.