Protestan porque el Ayuntamiento haya autorizado la intervención de mejora del asfaltado, que se prolongará durante tres días en horario de 20 a 6 horas; la Asociación Vecinal ‘Jovellanos’ pide «flexibilidad» y recuerda que la molestia «durará poco»
¿Qué es mejor? O, para ajustarse a la realidad… ¿Qué es peor: tener que lidiar con una zona en obras a plena luz del día, en las horas de mayor tránsito, o soportar el estruendo de trabajos ejecutados en horario nocturno? En fin, cada cual tendrá su opinión, por supuesto. Eso sí, a algunas de las personas que residen en la calle Álvarez Garaya, en pleno centro de Gijón, no les están haciendo ninguna gracia que las labores de fresado y extensión de una nueva capa de aglomerado que, desde anoche, se están ejecutando allí entre las 20 y las 6 horas, y que, presumiblemente, se repetirán hoy martes y mañana miércoles. Una intervención que forma parte del proyecto de adecuación del entorno de la plaza del Carmen, autorizada y anunciada por el Gobierno municipal hace días, entendida como un mal necesario desde la Asociación Vecinal ‘Jovellanos’, pero que, pese a todo lo anterior, ha suscitado un buen puñado de quejas, especialmente en las redes sociales, por la perturbación del derecho al descanso que la decisión municipal entraña.
«Pican, rompen el asfalto, pasan camiones, hay pitidos… «Así no hay quien duerma, y algunos tenemos que madrugar para trabajar«, lamenta J. M. M., uno de los afectados, crítico no solo con el hecho de que se de el visto bueno a trabajos por la noche, sino también con los decibelios alcanzados, «85 de media y, en algunos picos, hasta 116». Mediciones, por cierto, hechas por los lugareños valiéndose de aplicaciones para sus smartphones, no por las autoridades competentes. Y es que, relata D. R., otro perjudicado, «llamé a la Policía Local y me dijeron que había licencia para trabajar y que, por eso, están eximidos de cumplir la ley de ruido; se están pasando la norma por el forro«. Una tercera afectada, en comunicación directa -y anónima- con miGijón, afirma que «la ley dicta que, ante excesos de ruido, hay que denunciar ante la Policía Local, pero allí nos dicen que no pueden hacer nada y que, si queremos, presentemos una reclamación en el Ayuntamiento; tienen más cara que espalda«.
Ese mismo Ayuntamiento, aunque no se pronuncia sobre las molestias antes relatadas, confirma la existencia de permiso para la ejecución nocturna de los trabajos, con cortes de tráfico puntuales no solo en Álvarez Garaya, sino también en las calles Munuza, San Bernardo y Felipe Menéndez. Y es que la concesión de autorizaciones para realizar obras de madrugada no es, ni mucho menos, una novedad; muy al contrario, se trata de una medida habitual cuando el escenario de las labores es una zona de gran tránsito diurno, como es el caso, para minimizar el impacto sobre la actividad cotidiana. Una justificación que en la Asociación Vecinal ‘Jovellanos’ comprenden a la perfección. «Entiendo que pueda ser molesto, pero de día, cuando la gente va y viene del trabajo, cuando pasan camiones y vehículos de reparto… Creo que todos entendemos que puede ser complicado», apunta su presidenta, Maite Martín. Por ello, ruega a sus representados «flexibilidad y comprensión; habrá que aguantar un poquitín, para que lo dejen todo bien asfaltadino, pero esa mejora nos hace falta… Y solo van a ser tres días«.