Dos años estuvo destinado en el norte de África y a su regreso definitivo, en junio de 1923, aún tuvo fuerzas para incorporarse nuevamente al Sporting

Sin duda hay personas a la que la vida les hizo enfrentarse a continuos retos. Adolfo Trapote Junquera, interior derecho del Sporting durante siete temporadas, fue uno de ellos. Adolfo era un niño de clase media, su padre regentaba una agencia de aduanas en la gijonesa calle de la Trinidad, cuando descubrió el fútbol en el colegio de los Jesuitas. Tras destacar como goleador en el equipo colegial, pasó al Gijón Football Club y de éste fue fichado por el Sporting en la temporada 1915-16, alternando en un principio el filial (llamado equipo reserva) con el primer conjunto rojiblanco. Formó parte del equipo que intervino en el primer partido oficial jugado por el club en abril de 1917 -en El Molinón contra el Arenas de Guecho- y aunque fue a Bilbao, no fue alineado en el de vuelta. Tras el bautismo oficial del club en competición nacional, siguió participando como indiscutible en el once rojiblanco en prácticamente todos los encuentros disputados hasta la campaña 1920-21. Ese año, fue llamado a filas y formó parte, junto a su compañero Román Soto, del Regimiento Tarragona que intervino en la Guerra de Marruecos en primera línea de combate.
El Regimiento Tarragona había sido formado en origen por voluntarios catalanes, pero tras ser disuelto en 1898, fue nuevamente organizado en 1919 y reubicado en Gijón. Así, muchos de los gijoneses que fueron a luchar a África lo hicieron a través de éste. En la Guerra de Marruecos hubo notable presencia de futbolistas y ex jugadores del Sporting. No todos estuvieron en el ya citado regimiento, claro está, pero la lista es amplia: Cadavieco, Ataúlfo, Soto, Paradinas, Bericua, Corugedo, Domingo y el propio Trapote. Dos años estuvo destinado en el norte de África y a su regreso definitivo en junio de 1923 (durante un permiso en 1922 también llegó a jugar un partido amistoso con el club rojiblanco) aún tuvo fuerzas para incorporarse nuevamente al Sporting, esta vez jugando en la posición en la que se había iniciado en el fútbol: delantero centro. Alternó titularidad con suplencia en esta posición, pero siempre teniendo periódica presencia en las alineaciones.
En los dos cursos que jugó tras el regreso de la guerra, disputó ocho partidos en cada uno de ellos. Tras su retirada, en julio de 1925, se hizo cargo como entrenador del Sporting infantil hasta que un año más tarde se desvinculó del fútbol. Fueron el teatro y el cine otra de sus pasiones. Así, en 1926, protagonizó la película “Cuento de lobos” dirigida por Romualdo Alvargonzález Lanquine, que también llegó a jugar algunos partidos con el Sporting en el año 1911. Tras retirarse trabajó en la agencia de aduanas familiar y, con posterioridad, en Hierros Felgueroso hasta su jubilación. Adolfo Trapote, tras una azarosa vida, murió en Gijón el 10 de junio de 1963 a los sesenta y cuatro años.