POR BORJA PINO Y PABLO R. GUARDADO
La plaza de toros de El Bibio colgó el cartel de sold out en el esperadísimo concierto del barcelonés, acompañado sobre el escenario por Nacho Vegas, y que dedicó al artista avilesino, a tratamiento por cáncer, un cálido homenaje

Rock & roll. Sólo rock & roll. Nada más que eso. Y, en verdad… ¿Qué más podría hacer falta, tratándose de Loquillo? Fiel a su reputación como uno de las máximos exponentes de dicho género en España, el de Barcelona conquistó anoche a los miles de espectadores reunidos en la plaza de toros de El Bibio, legando a la historia del Gijón Arena un concierto para el recuerdo. Asistido por su incombustible banda, y acompañado sobre el escenario por el gijonés Nacho Vegas, el artista repasó algunos de sus temas más legendarios, y no dejó de lado un cálido homenaje al avilesino Jorge María Martínez García, el Jorge Ilegal del grupo Ilegales, quien también debería haber acudido al espectáculo, pero que no pudo hacerlo al estar sometido a tratamiento para combatir el cáncer que le aqueja. Un gesto que, unido al despliegue musical hecho por Loquillo, no defraudó a nadie, e hizo saltar, incluso, a los más timoratos de los asistentes.

‘Por las calles de Madrid’ fue la canción escogida para dar inicio a una noche por la que desfilaron los acordes de las ya inolvidables ‘Cadillac solitario’, ‘Cuando fuimos los mejores’ y ‘Feo, fuerte y formal’. Fueron, eso sí, una pequeña parte de un vasto repertorio que, como los engranajes bien lubricados de una máquina que funciona la perfección, está dando forma y fondo a la exitosa gira ‘Corazones legendarios’. El público gijonés supo apreciarlo y reaccionó en consecuencia, agasajando al catalán con aplausos, ovaciones y saltos. Un furor, por cierto, acrecentado en el caso de mucho por el hecho de que Loquillo sea ya un poquito más ‘sportinguista’… En efecto, este viernes el cantautor acudió a presenciar el homenaje por los 120 años de existencia del Real Sporting, presentado por su amigo y compañero Igor Paskual, ocasión que el club aprovechó para agasajarle con una camiseta dedicada.
En fin, todo un éxito el de ayer para ambas partes, artista y espectadores, que pocos lograrán -y querrán- olvidar, y que ha llevado a la inmensa mayoría a suspirar por una pronta próxima recala de Loquillo en Asturias. A ser posible, de nuevo en Gijón…