La iniciativa, nacida de la agencia GooApps y del fondo GooVentures, es pionera en la detección a distancia de afecciones como el TEA o el TDAH mediante inteligencia artificial; una capacidad que le ha valido uno de los Premios Gijón Impulsa de este año

Si se dejan de lado casos excepcionales, para una persona promedio, de esas de las que en el planeta hay hoy más de 8.000 millones, no hay ni una sola cosa en este mundo más valiosa que el bienestar de los hijos que pueda llegar a tener. Que quede meridianamente claro: nada. Cero. Por la salud de los vástagos se es capaz de hacer auténticos milagros, de remover cielo y tierra, de hipotecarse y arruinarse, hasta de donar órganos si con ello se garantiza su porvenir… Siempre, claro, dentro de ciertas posibilidades, casi siempre condicionadas por el dinero disponible en la cuenta corriente. Pero… ¿Y si, de pronto, una técnica revolucionaria permitiese democratizar ese punto, y hacer asequibles pruebas y diagnósticos, de otro modo, reservadas a economías más abultadas? La cosa cambiaría, claro. Pues bien, esa es la idea de base que sirve de alma a La Ruta Azul. Un año después de haber echado a andar, este proyecto made in Gijón ya apunta maneras como una fórmula eficaz, sí, pero también accesible, para monitorizar y atender el neurodesarrollo infantil a distancia, valiéndose de la inteligencia artificial (IA). Y ese potencial le ha valido el Premio Impulsa en Innovación en Salud y Vida Saludable este 2025.
«Nuestra meta está clara: democratizar e acceso temprano al diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA) y del de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)«, sentencia Eric García, máximo representante de una aventura que tiene en el reputado neuropediatra Alfonso Amado Puentes otro de sus pilares fundamentales, y que, si bien se fundó en 2024, hunde sus raíces mucho más atrás, hace casi una década. En aquellos tiempos el propio García participó en la fundación de GooApps, una agencia tecnológica especializada en ofrecer soluciones versátiles en el ámbito de la salud que, desde entonces, opera en el Parque Científico y Tecnológico de Gijón. Tras años de crecimiento, en 2023 él y su equipo «nos lanzamos a la piscina de crear un fondo de inversiones que apostase por startups de ese mismo sector«. Aquella aventura fraguó en el también aún activo sello GooVentures; y al año siguiente ese mismo fondo convocó la primera edición del desafío AI & mHealth Challenge, en el que se escogería cuál de las varias inicitivas participantes sería merecedora de la financiación necesaria para hacerse realidad. Finalmente, La Ruta Azul fue la startup vencedora.
Bien, los orígenes están claros, pero… ¿Qué hace exactamente este proyecto, y por qué es merecedor de uno de los Premios Impulsa? La respuesta no es sencilla, dado lo complejo de la materia, aunque García la resume dividiéndola en dos labores, o fases; una de ellas, ya activa, y la otra, pendiente de las últimas licencias para entrar en servicio. La primera, explica, ha consistido en «la creación de una plataforma digital, que en enero complementaremos con una aplicación móvil, en la que los padres y madres con dudas acerca de la situación neurológica de su hijo pueden hacer un test, complementándolo con el envío de cinco vídeos del niño en distintas situaciones: jugando, sacando la lengua…». Esa información, una vez procesada por la herramienta, permite a La Ruta Azul hacer una evaluación del menor, determinando las posibilidades de que padezca alguno de los trastornos antes mencionados. Ojo, la elección de la palabra ‘evaluación’ en lugar del término ‘diagnóstico‘ es delibera. Porque, para poder realizar estos últimos a distancia, y los tratamientos necesarios, -la fase dos del proyecto-, es requisito imprescindible obtener el marcado de Conformidad Europea, o CE. Y conseguirlo, reconoce García, es «muy costoso». De ahí el valor de este galardón, que podría abrir las puertas a nuevas fuentes de financiación, nacional o extranjera.
De momento, el punto de partida es bueno, muy bueno. De las cerca de 8.000 personas que han accedido a la plataforma digital en estos meses, en el marco de la experiencia piloto, «unas 2.500 realizaron el test, y un 63% de ellas se manifestó dispuesto a seguir el tratamiento online«. A favor de esa predisposición juega no solo la solidez del proyecto; también tiene un papel capital el ahorro que supone frente a diagnósticos y terapias presenciales. Al fin y al cabo, ahonda García, «ahora mismo una valoración diagnóstica tiene un precio medio de 700 euros, y nosotros la ofrecemos por 300; eso equivale a democratizar mucho el acceso a esta atención«. Por eso, tanto él como todo el equipo de La Ruta Azul ya están empezando a pensar a lo grande… «A corto plazo, nuestro objetivo es lanzar la aplicación; a medio, conseguir el marcado CE; pero, a largo plazo, nos proponemos extendernos por toda Europa, llegar a ser un referente continental«, confiesa. Precisamente por eso ya hay sobre el tapete ideas para traducir el nombre al inglés, pasando a llamarlo Blue Route, con la mirada puesta en hacerlo más atractivo para mercados foráneos. Ahora bien, el gran ‘pelotazo’, opina García, podría ser, en un futuro, tender puentes con Cognoa, su homóloga en Estados Unidos. Y no es un imposible, pues «en la última ronda de financiación obtuvieron 73 millones de dólares, ya han conseguido 127 millones en total, y empiezan a apuntar a Europa«.