«Este modelo no me gusta, pero no es un cupo catalán, y eso es una buena noticia»

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, fue contundente este viernes en Madrid al analizar el nuevo modelo de financiación autonómica planteado por el Gobierno central. En una entrevista en exclusiva concedida a miGijón y miOviedo con motivo del Día de Asturias en Fitur, el jefe del Ejecutivo asturiano dejó claro que la propuesta “no corresponde con los intereses de Asturias” y advirtió de que, si no se alcanza un acuerdo satisfactorio, el Gobierno del Principado votará en contra en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.
Barbón quiso comenzar introduciendo un matiz clave en un debate que ha generado una fuerte polémica política y territorial. “No es un paso más, es un paso menos”, afirmó, en referencia al temor inicial a un posible “cupo catalán”. El presidente recordó que, tras conocerse esa posibilidad, compareció públicamente para rechazarla por considerarla incompatible con la Constitución. “Dije bien claro que un cupo catalán no cabía en la Constitución y que estábamos radicalmente en contra. Y lo cierto es que este modelo no me gusta, pero no es un cupo catalán, y eso es una buena noticia”, señaló.
En ese sentido, Barbón subrayó que Cataluña no abandona el régimen común de financiación autonómica, en el que se integran 15 comunidades, y que no se produce, por tanto, una ruptura del sistema. Sin embargo, dejó claro que el diseño actual del modelo sigue siendo perjudicial para Asturias. Según explicó, el reparto por población ajustada beneficia especialmente a comunidades como Valencia, Murcia, Cataluña, Baleares, Madrid y Andalucía. “Tal y como está definido, este modelo no nos vale”, sentenció.
A la pregunta de si el modelo de reparto es de izquierdas, el presidente insistió en que su rechazo no responde a criterios ideológicos, sino estrictamente territoriales. “No juzgo la ideología que tenga el modelo; digo que no corresponde con los intereses de Asturias. Y yo soy el presidente de Asturias”, recalcó. Desde esa posición, defendió la necesidad de abrir una negociación para intentar corregir los desequilibrios, un proceso que calificó de “duro, muy difícil y muy complejo”, y cuyo desenlace, advirtió, aún es incierto.

Preguntado por la posibilidad de articular un frente común con otras comunidades autónomas críticas con la propuesta, Barbón fue tajante. “No hay frente común con nadie”, afirmó. En este punto, se refirió expresamente al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, una de las voces más críticas dentro del socialismo autonómico con el nuevo modelo. Barbón negó haber mantenido conversaciones con él o con cualquier otro dirigente regional desde que se presentó la propuesta. “No he hablado con Emiliano ni con ningún otro dirigente autonómico”, aseguró.
El jefe del Ejecutivo asturiano explicó que su estrategia pasa por un análisis propio, apoyado exclusivamente en los técnicos y expertos del Principado. “Tengo muy claro que estoy defendiendo los intereses de Asturias y, para eso, el análisis que hago es con mis técnicos, con mis expertos en financiación y con la gente de Asturias”, afirmó. Según añadió, el verdadero debate se producirá en el marco institucional del Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde quedarán claras las posiciones de cada territorio.
En este contexto, Barbón aprovechó para lanzar duras críticas al Partido Popular, al que reprochó no haber presentado una alternativa real al modelo planteado por el Gobierno central. “Esperaba de verdad que el PP presentara un modelo alternativo de financiación, pero lo que han presentado son tres folios, por una cara, con declaraciones genéricas y sin un solo número”, lamentó. A su juicio, esa falta de concreción responde a la dificultad de diseñar un sistema que beneficie por igual a comunidades tan distintas, especialmente cuando el PP gobierna en territorios con intereses contrapuestos como Andalucía y Galicia.
«Las únicas encuestas que me importan son las mías, que por cierto nadie las conoce. Y por eso estoy tan tranquilo»
Uno de los momentos más claros de la entrevista llegó al abordar el temor de parte de la ciudadanía asturiana a que, una vez más, la comunidad se vea perjudicada por su menor peso demográfico. Barbón quiso lanzar un mensaje de tranquilidad, pero también de firmeza política. “Si no llegamos a un buen acuerdo, votaremos no”, insistió, remarcando que el Gobierno del Principado no respaldará ningún sistema que deje a Asturias en desventaja.
En esa misma línea, el presidente subrayó que Asturias y la Federación Socialista Asturiana están por encima de cualquier otra consideración, incluso de las dinámicas internas del PSOE a nivel nacional. “Asturias siempre está por encima de cualquier otra consideración, porque soy el presidente y es mi obligación”, afirmó. Barbón recordó además su compromiso con las resoluciones de los congresos de la FSA, de la que es secretario general, y su trayectoria de casi tres décadas como militante socialista.
Sobre la imagen del PSOE en el conjunto del país y su reflejo en las encuestas, Barbón se mostró despreocupado. “Las encuestas me preocupan muy poco”, aseguró, señalando que en Asturias la derecha “siempre gana en las encuestas y siempre pierde las elecciones”. Según explicó: «Las únicas encuestas que me importan son las mías, que por cierto nadie las conoce. Y por eso estoy tan tranquilo».
Respecto al reciente accidente ferroviario que ha conmocionado al país. Barbón pidió respeto, humanidad y prudencia antes de entrar en el debate político. “Ahora toca estar con las familias, con el dolor, con el duelo. Ser humanos”, afirmó, reclamando investigación y claridad sobre lo sucedido, y defendiendo al mismo tiempo el ferrocarril como un medio de transporte seguro.
Por último, el presidente se refirió al plan de vías de Gijón y a la relación con el Ayuntamiento. Barbón aseguró que existe “buena negociación” y reiteró la voluntad de diálogo del Gobierno del Principado con administraciones de distinto signo político. “Siempre hemos entendido que los intereses de los ciudadanos están por encima de cualquier color político, y así va a seguir siendo mientras yo sea presidente”, concluyó.