El presidente asturiano publica un extenso mensaje en el que recuerda la dictadura, el origen de las libertades actuales y la necesidad de protegerlas: «Es falso eso de ‘con Franco se vivía mejor’. Todo era silencio y miedo. También cárcel y represión«

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, publicó ayer en X (antes Twitter) un mensaje con motivo del 50.º aniversario de la muerte de Francisco Franco. En él, el jefe del Ejecutivo asturiano realiza un repaso histórico, reivindica el papel de la ciudadanía y de las organizaciones clandestinas durante la Transición y subraya la importancia de proteger las libertades democráticas frente a discursos que las relativizan. En su texto, Barbón afirma que “se conmemoran los 50 años de la muerte del Dictador Franco, el tirano que sometió a España y la privó de Libertad durante casi cuarenta años”. A continuación, sostiene que “la Democracia, la Libertad, pese a lo que alguno diga, no nos la dio nadie. No es herencia de una persona ni regalo. La Democracia se ganó en la calle”.
El presidente asturiano contextualiza ese proceso recordando la participación de “partidos, sindicatos y asociaciones en la clandestinidad” y destacando posteriormente “la valentía y búsqueda de concordia que protagonizó el presidente Adolfo Suárez”, quien, según recordó, “en menos de un año, desmontó la dictadura, legalizó los partidos, entre ellos el Partido Comunista, y convocó elecciones libres para el 15 de junio de 1977, devolviendo el poder de decisión al pueblo después de más de cuarenta años”. Barbón defiende que la memoria democrática sigue siendo necesaria en la actualidad: “Hoy es un buen día para recordar que la Democracia y la Libertad la tenemos que defender cada día, que frente a los que la quieren destruir, la tenemos que proteger. Sí. Y cuidar”.
El presidente rechaza también los discursos que idealizan la etapa franquista: “Que es falso eso de ‘con Franco se vivía mejor’”. En este punto, enumera una serie de limitaciones y prohibiciones vigentes durante la dictadura: “Con Franco no había derechos ni libertades, las mujeres estaban sometidas a sus maridos —no podían ni abrir una cuenta bancaria—, sometidas incluso a su violencia, la diversidad sexual estaba penada con cárcel, la Educación y la Sanidad no eran universales, la gente no podía defender sus ideas. Todo era silencio y miedo. También cárcel y represión”. El mensaje concluye con una reflexión sobre el valor de las instituciones democráticas: “La Democracia, pese a sus imperfecciones, es lo contrario: es Esperanza. Nunca lo olvidemos.”