
«Su cerebro todavía no está lo suficientemente maduro», apunta la pediatra Sara Corral, que considera «una buena medida» la prohibición de su venta a menores de 16 años que pretende el Gobierno asturiano; «es algo que hay que regular, son organismos en desarrollo», afirma el cardiólogo Antonio Adeba
El Gobierno de Asturias avanza en la ley que regulará la prohibición de venta, suministro y consumo de bebidas energéticas a menores de 16 años, como confirmó el consejero de Ordenación de Territorio, Urbanismo, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, en la Junta General en Comisión en una sesión con expertos invitados por los diferentes grupos parlamentarios, solicitando el apoyo del resto de partidos a esta iniciativa. «Una buena medida», considera la pediatra Sara Corral, quien celebra que «cada vez estamos dando más importancia a la reducción de los estimulantes», mientras que el cardiólogo Antonio Abeda concluye que «en niños menores es algo que hay que regular». Los dos profesionales atendieron la llamada de miGijón para hablar sobre esta cuestión.
«La cafeína y la taurina en niños, cuyo cerebro todavía no está lo suficientemente maduro, es un error. Veremos en los próximos años las consecuencias que de esto deriva», apunta esta profesional que cita más problemas que afectan al cuerpo, como «la salud cardiovascular, la obesidad, las caries… Todo. Es terrible». «Y luego, el azúcar, que cada vez está más de moda», completa la médica. En este sentido relata que «salió un real decreto que regula el azúcar en los comedores. Ahora va a salir otro que lo va a regular en hospitales y residencias de ancianos, y yo creo que en algún momento habrá que limitar más productos. Tiene igual, no sé si más, pero igual seguro, de adicción que la cafeína y los estimulantes».
En su consulta, donde recibe a niños y niñas hasta los 14 años, no ha tratado ningún caso de adicción. «De 12 a 14 años sí hay alguno que consume porque se junta con los amigos, se sientan en un banco y beben una cosa de éstas, que están a su alcance, que es de lo que va la ley. Luego también hay padres que lo consumen puntualmente en casa, para conducir por ejemplo, por lo que lo ven como normal», explica Corral, que apunta al tramo de entre 14 y 16 como el que registra un mayor índice de consumo. «Ellos lo que notan es como un subidón de atención, pero es algo momentáneo. Lo que pasa es que acaba enganchando. Es como una droga a menores niveles, en un cerebro de un niño que está creciendo», explica.
«Probablemente ellos no lo ven como algo malo. Ven malo el tabaco, el alcohol o los drogas, pero a esas bebidas no, como no ves a un dónut como algo malo. Te lo comes una vez al mes, perfecto, pero si comes todos los días uno… No te vuelves adicto, pero a la larga el azúcar te crea una adicción», añade la pediatra, que entiende que el inconveniente con las bebidas energéticas está en «si lo necesitas a diario porque vas a entrenar y llegas a casa a última hora y tienes que estudiar, para intentar aprovechar más el tiempo con ese subidón de atención momentáneo. Ahí es cuando se vuelve un problema, llegando a afectar el sueño, y, como consecuencia de no dormir, derivar en trastornos del comportamiento».
También muy calóricas
«Estas bebidas energéticas, la mayoría de ellas, lo que tienen son unas concentraciones de cafeína altísimas, y algunas llevan otros estimulantes como la taurina, lo que hace una estimulación muy importante de lo que se llama el sistema nervioso simpático», explica Adeba, con aumento por ejemplo de la tensión. De ahí que, en adultos, no se recomiende a cardiópatas ni a personas que «no tienen patología cardiaca pero que tienen palpitaciones, porque cuentan con más riesgo de producir arritmias, algunas más benignas como extrasístoles, y otras como la fibrilación auricular que son más peligrosas. Al ser tan estimulante es es algo que solemos no recomendar».
El cardiólogo incide además en otro aspecto «que no se toma en cuenta a veces y que es que la mayoría de ellas son muy calóricas», además de destacar que cuando se ingieren son en cantidades grandes al ir envases «de medio litro». «Si además de ser muy estimulantes tienen muchas calorías, no vienen bien para la salud cardiovascular», afirma al tiempo que advierte de la posibilidad de que la «sobrestimulación que puede producir afecte al ritmo circadiano y que la gente duerma peor», provocando que «al día siguiente tengas que tomar otra para estar otra vez al nivel». Por eso, «no lo veo recomendable para menores de 16 años, como tampoco veo que lo sea tomar café. Son organismos en desarrollo».