Delegación del Gobierno y Principado confirman que la compañía estaba autorizada a retirar materiales como chatarra, vías o cuadros metálicos, una autorización que expira el 11 de abril; hasta la fecha no se había detectado nada anómalo en su desempeño

Es un impulso de lo más humano tratar de identificar a un responsable claro, individual o colectivo, cuando se produce un hecho negativo, especialmente si este último es del alcance de la tragedia que este lunes se cobró cinco vidas en la mina de Cerredo, en Degaña, dejando a otras cuatro personas heridas. Sin embargo, por el momento no abundan las pruebas sólidas contra Blue Solving, la empresa para la que todos los afectados trabajaban. Tal como han confirmado esta misma mañana la delegada del Gobierno de la nación en Asturias, Adriana Lastra, y la consejera de Transición Ecológica, Industria y Comercio, Belarmina Díaz, la compañía en cuestión, con base en el propio pozo, superó con éxito una inspección realizada por la Administración el pasado mes de septiembre, sin que se detectase ninguna anomalía o incumplimiento en la labor que estaba desarrollando. Una actividad, ha detallado Lastra, centrada en la retirada de materiales diversos, como vías, cuadros eléctricos o chatarra, y para la cual la licencia expira el próximo 11 de abril.
«Hay que chequear de arriba abajo todo lo ocurrido«, ha apuntado, por su parte, Díaz, recordando que el permiso concedido a Blue Solving para operar en la mina no incluía, en ningún caso, la extracción de minerales. De hecho, en las últimas veinticuatro horas una de las grandes dudas que ha suscitado el incidente entre autoridades y ciudadanos en, precisamente, esa: cómo es posible que, de limitarse la labor de la cuadrilla de once trabajadores a sacar material de las galerías, pudo producirse la explosión de la bolsa de gas que desató el desastre. A todo ello tratará de dar respuesta la investigación que, ya desde ayer, mantiene abierta la Policía Judicial de la Guardia Civil adscrita a la Comandancia de Asturias; a sus profesionales se unirá en los próximos días un equipo de expertos en explosiones procedentes de La Coruña. Y es que, como ha resumido Díaz, «lo que se tiene que hacer en una mina, o en una explotación en abandono, como es este caso, es cumplir los permisos que se tienen otorgados«.
Nada de eso, sin embargo, servirá de consuelo a las familias de los cinco finados, desconsoladas pese a los cientos de muestras de apoyo recibidas en las últimas veinticuatro horas. Uno de ellos, David Álvarez, de 33 años, será enterrado a las 18 horas de esta tarde en la iglesia parroquial de Torre del Bierzo, donde residía. En cuanto a sus compañeros, vecinos de Villablino, se les rendirá un homenaje a las 12 horas de mañana miércoles, en el Pabellón Municipal de Deportes de dicha localidad. Se trata de Ibán Radio, de 54 años; Rubén Souto, de 49; Amadeo Bernabé, de 48, y de Jorge Carro, de 33. Por lo que respecta a los cuatro heridos, dos de ellos permanecen en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo, y se encuentran estables dentro de la gravedad. Los dos restantes ya están en planta; uno en el Hospital de León, y otro, en el de Ponferrada. También hubo dos trabajadores ilesos, últimos de los once que se encontraban en las inmediaciones de la explosión, ocurrida en la tercera planta subterránea del complejo minero.