Superada la polémica por la escasez de nombres femeninos en el cartel, las siete actuaciones hicieron vibrar a un público aún impactado por la reciente muerte del frontman de Ilegales; la cola para entrar comenzó a formarse cinco horas antes de la gala
Quienquiera que haya rebasado la frontera de una década, de cualquiera de las muchas que pueblan una vida promedio, habrá sentido y, tal vez, cumplido, esa tentación punzante de festejar semejante efeméride tirando la casa por la ventana, como quien dice. Porque, claro… No se cumplen diez años todos los días, ¿verdad?. Ni veinte. Ni tampoco treinta. Así que no sorprende que la celebración de la primera treintena del Teatro Jovellanos desde su reapertura estuviese a la altura de las circunstancias… E hiciese vibrar ayer martes a los cientos de espectadores reunidos en sus venerables palcos y butacas. Por espacio de varias horas, la gala organizada por Radio 3 desplegó sobre el escenario grandes dosis de buena música que, un acorde tras otro, fueron enterrando la polémica por la escasez de nombres femeninos en el cartel. Y el público respondió con aplausos y ovaciones a una cita para el recuerdo en la que, cómo no, no faltaron los homenajes a Jorge Martínez, frontman de Ilegales, recientemente fallecido.
Puede que la hora oficial de inicio fuese las siete de la tarde, pero ya desde las tres los más precoces comenzaron a hacer cola ante la puerta. A la cabeza de dicha marabunta, que para las cinco y media ya doblaba la manzana y se extendía por la calle San Bernardo, estaba Adonai Ros, valenciana de nacimiento, pero con Asturias en el corazón. «Llevo poquito en la región, pero me han dicho que los que van a tocar son gente que te sorprende sí o sí, así que no me lo podía perder«, apuntaba la exultante mediterránea, sin ocultar su desconocimiento de unos artistas que, con el apagado de las luces y la subida del telón, hicieron gala de sus respectivos talentos. Los archiconocidos Rodrigo Cuevas y Nacho Vegas, este último acompañado por el Coro Antifascista ‘Al Altu la Lleva’, no defraudaron a nadie, como tampoco lo hicieron Ferla Megía, FROM y Puño Dragón. Sin embargo, por unas u otras razones, buena parte de los aplausos se los llevaron Rita Ojanguren, última incorporación para equilibrar la presencia de ambos sexos, y, sobremanera, Lorena Álvarez, encargada de visibilizar aquel desajuste de género inicial, quien actuó con su banda Techo de Cristal.
Llovieron la alabanzas al talento de los siete y de sus respectivos acompañantes y, para cuando las luces volvieron a encenderse, y llegó el momento de regresar al mundo cotidiano, no escaseaban los rostros que parecían suplicar más. Eso sí, para ello habrá que esperar… Aunque… ¿Quién sabe? Tal vez no sea necesario armarse de una paciencia de otras tres décadas hasta que ocurra.


