Un paso adelante que no despeja las dudas sobre el compromiso con Gijón

El presidente del Gobierno del Principado de Asturias, Adrián Barbón, anunció este viernes que el Consejo de Gobierno aprobará el próximo lunes la disponibilidad de fondos necesaria para firmar el convenio que permitirá el derribo del viaducto de Carlos Marx, en Gijón.
El anuncio se produjo durante una visita institucional al solar de Peritos, donde, acompañado por el consejero de Ordenación del Territorio, Vivienda y Derechos Ciudadanos, Ovidio Zapico, supervisó la construcción de 250 viviendas destinadas al alquiler asequible para jóvenes.
Barbón subrayó la relevancia de este paso, al considerar que permitirá avanzar en una fase “fundamental” del denominado Plan de Vías, el proyecto de transformación urbana llamado a eliminar la barrera ferroviaria en la ciudad. En esta actuación participan también el Ministerio de Transportes, ADIF y el Ayuntamiento de Gijón.
El presidente destacó, además, que el Principado era la única de las tres administraciones implicadas que aún debía autorizar la firma del convenio. Una vez aprobado, y tras el visto bueno técnico del Ayuntamiento, ADIF podrá licitar las obras de demolición del viaducto.
El derribo del viaducto de Carlos Marx supone uno de los primeros pasos visibles dentro de un plan que acumula más de dos décadas de retrasos y redefiniciones. Sin embargo, este avance puntual convive con un debate político creciente sobre el grado de cumplimiento del Ejecutivo autonómico con la ciudad.
En este contexto, desde distintos ámbitos políticos y sociales se ha extendido la crítica de que el Gobierno del Principado no está cumpliendo las expectativas generadas en Gijón, una valoración que se fundamenta en la percepción de que los principales proyectos comprometidos para la ciudad no han experimentado avances significativos durante la actual legislatura.
Entre los principales focos de crítica figura el desarrollo global del Plan de Vías. Aunque se han dado pasos administrativos como el ahora anunciado, el proyecto ha evolucionado hacia una ejecución por fases y con menor ambición que en sus planteamientos iniciales.
También ha generado controversia la decisión del Ministerio de Transportes de descartar el soterramiento del vial de Jove, una actuación que en su momento llegó a presupuestarse en torno a 280 millones de euros. Aunque el Gobierno del Principado ha manifestado su desacuerdo con esta decisión, no se ha concretado una alternativa con un nivel de inversión equivalente.
Este cambio ha alimentado la percepción de que Gijón ha perdido una oportunidad de transformación urbana de gran escala, en comparación con otros territorios donde sí se han desarrollado proyectos ferroviarios de mayor alcance.
Más allá de proyectos concretos, el eje central de la crítica se sitúa en la ejecución real de inversiones. Durante la actual legislatura, no se ha materializado en Gijón ningún gran proyecto impulsado directamente por el Principado con un impacto comparable al de otras actuaciones en diferentes puntos de Asturias.
Si bien el Ejecutivo autonómico ha participado en iniciativas como la promoción de vivienda pública o el propio desarrollo del Plan de Vías, estas actuaciones se perciben como parciales o compartidas con otras administraciones, lo que diluye el protagonismo inversor del Principado en la ciudad.
El Gobierno autonómico defiende, por su parte, que proyectos como el derribo del viaducto o la promoción de vivienda asequible evidencian su compromiso con Gijón y forman parte de una estrategia progresiva de transformación urbana.
No obstante, la oposición y diversos agentes sociales insisten en que estos avances resultan insuficientes frente a las expectativas generadas durante años, especialmente en relación con infraestructuras clave y grandes inversiones.
En paralelo, el clima político también se ha visto condicionado por tensiones internas. Se echó en falta la visita institucional a la Agrupación socialista de Gijón, y el no encuentro entre secretarios generales después del despido disciplinario de quien participó en el pacto de Blimea.
La aprobación del convenio para el derribo del viaducto de Carlos Marx marca un nuevo paso en un proyecto largamente esperado. Sin embargo, lejos de cerrar el debate, reabre la discusión sobre el ritmo, la ambición y el alcance de las políticas del Principado en Gijón.
Entre avances administrativos y expectativas acumuladas, la valoración sobre el grado de cumplimiento del Ejecutivo autonómico con la ciudad continúa siendo objeto de debate político y social.