El exministro insiste: sin ancho europeo, no hay futuro logístico posible para Asturias

El exministro de Fomento Francisco Álvarez-Cascos y el historiador y politólogo Joaquín Santiago han publicado en el medio Asturias Liberal un extenso análisis en el que advierten de que Asturias está pagando “con intereses” las decisiones adoptadas en el pasado respecto al ancho ferroviario de la Variante de Pajares. Ambos autores sostienen que la región afronta hoy un escenario de urgencia logística que, según aseguran, “se habría evitado” si se hubiera mantenido la planificación original en ancho europeo.
El artículo llega tras la información de El Comercio, que reveló la necesidad de implantar con urgencia una autopista ferroviaria entre Gijón y Valladolid debido a la insuficiente capacidad del tramo para el tráfico de mercancías, apenas dos años después de su puesta en servicio.
Una infraestructura “diseñada para el ancho europeo” pero convertida en “experimento”
Álvarez-Cascos y Santiago critican que la Variante, proyectada inicialmente para operar con ancho estándar, acabó convirtiéndose en “un experimento de triple hilo jamás previsto”, fruto —afirman— de decisiones políticas que “manipularon cuidadosamente” la documentación para justificar un retorno al ancho ibérico.
A su juicio, este cambio supuso “un retroceso injustificable” que compromete la competitividad de los puertos asturianos y de todo el noroeste peninsular, además de obligar ahora a ejecutar a contrarreloj obras de adaptación de puentes, gálibos y túneles para permitir el paso de tráileres sobre vagones.
Una década larga de debates y advertencias
El texto repasa tres etapas clave:
- Interoperabilidad y fin del monopolio ferroviario: los autores recuerdan la apertura a la competencia durante los gobiernos de José María Aznar y remarcan la resistencia histórica de RENFE a perder su posición dominante.
- La necesidad del ancho europeo: destacan que España inició ese camino con el AVE a Sevilla, pero lamentan que no se consolidara hasta convertirlo en estándar en los grandes corredores, incluida Pajares.
- Las alertas durante la obra: advierten de que ya entonces reclamaron planificar la infraestructura pensando en la intermodalidad y la conexión con la Red Transeuropea de Transporte (RTE-T). “Sin esa previsión, Asturias quedaría aislada y obligada a rectificaciones costosas”, recuerdan.
Los autores cargan contra lo que califican como una “miopía persistente” de parte del sector del transporte y contra la “oposición institucional destructiva” que —afirman— frenó la implantación del ancho europeo en Asturias.
También señalan al Ministerio de Transportes por recurrir, de nuevo, a foros técnicos “expertos en el arte de hablar sin hacer”, en referencia a la Plataforma Multimodal del Corredor del Norte. Mientras tanto, comparan la situación del noroeste con la del corredor mediterráneo, “años luz por delante” en ejecución y competitividad.
La autopista ferroviaria, “última oportunidad”
Álvarez-Cascos y Santiago califican la futura autopista ferroviaria como “la tabla de salvación” para que Asturias no quede fuera del mapa logístico del siglo XXI. Subrayan que las conexiones de El Musel y Avilés solo serán competitivas si enlazan en ancho europeo, y alertan de que mantener el ancho ibérico equivaldría a “desperdiciar una ocasión única”.
El artículo concluye con un aviso contundente: “Asturias no puede permitirse otro ciclo de improvisación. Esta vez, o se actúa a tiempo o se asume el aislamiento”.
Que sea precisamente Cascos quien hable de aislamiento después de ser el ministro que amplió la prorroga del peaje del Huerna, suena a chiste.